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lunes, 26 de octubre de 2015

La literatura sobre plantas medicinales  con algún tipo de efecto antihelmíntico o vermífugo contra gusanos parásitos humanos, del ganado, de las mascotas o de las plantas es inmensa. Según qué plantas, son las hojas, las semillas, la corteza, las raíces, el látex, etc. lo que tiene actividad antihelmíntica, consumidos directamente, en infusión, etc. Muchas de las especies listadas en este artículo se emplean en la medicina tradicional humana en África, América, Asia y Europa.
 En este artículo se presenta un resumen no exhaustivo de la materia que dicho por adelantado, no ofrece hoy por hoy alternativas prácticas reales a gran escala para el control de gusanos parásitos internos del ganado, ni tampoco de las mascotas.

Algunas especies de plantas medicinales con actividad antihelmíntica

La mayoría de los estudios de laboratorio «in vitro» se han hecho con extractos acuosos (infusiones), alcohólicos o etéreos de la alguna parte (hojas, bulbos, semillas, etc.) de las plantas consideradas, que es de donde suelen aislarse los constituyentes químicos identificados. Los pocos estudios «in vivo» en animales se han hecho mayormente incluyendo la materia bruta de la planta (hojas, frutos, semillas, etc.) más o menos elaborada (triturada, molida, secada, etc.) en la dieta de los animales tratados
Acacia auriculaeformis. Tallos de los frutos. Contiene saponinas.
Allium sativum (ajo común). Bulbos, hojas. Contiene allicina, alinina, alina. Tiene eficacia contra especies del género Ascaris y contra nematodos pulmonares. Pero sólo surte efecto como preventivo (uso profiláctico), pues no impide la producción de huevos por los gusanos, sino la eclosión de los huevos de ciertas especies en los excrementos. Su efecto contra los gusanos se debe a su alto contenido en azufre. Se emplea en algunos lugares mezclado con otros productos. Puede administrarse mezclado con el pienso en forma de ajo fresco triturado o de polvos. También hay ajo en forma de píldoras: 2 a 4 pueden ser suficientes para corderos u ovejas. En el caso de ganado lechero debe administrarse inmediatamente tras el ordeñe para que la leche no tome sabor a ajo.
Plantas de altamisa. Fotografías tomadas de www.bellquel.scuole.bo.it
Artemisia abrotanum (abrótano macho). Hojas. Contiene absintol, flavonoides, taninos, y tuyona (=tujona), esta última bastante tóxica.
Artemisia absinthium (ajenjo, absenta mayor). Toda la planta.Contiene tuyona (=tujona), bastante tóxica. Actividad contra nematodos gastrointestinales en ovinos. Puede ser peligrosa si se usa regularmente en exceso pues hay ganado que no la tolera.
Artemisia vulgaris (altamisa). Toda la planta. Contiene tuyona (=tujona), bastante tóxica. No obstante ha mostrado cierta eficacia contra algunos nematodos como BunostomumDictyocaulus yProtostrongylus. Las ovejas, cabras y los pollos la consumen con facilidad.
Azadirachta indica (nim). Hojas. Contiene azadiractina. Hay muchos estudios «in vivo» en ganado, la mayoría con resultados negativos, algunos con cierta actividad contra nematodos gastrointestinales.
Bursera copallifera.Tallos. Actividad «in vitro» contra Haemonchus contortus.
Butea monosperma. Semillas. Contiene palasonina. Actividad contra Ascaris lumbricoides y Fasciola hepatica.
Caesalpinia crista (coatl, cuate, guacalote). Toda la planta. Actividad contra Haemonchus contortus y otros nematodos gastrointestinales en ovejas.
Calotropis procera. Látex y flores. Actividad «in vitro» contra Haemonchus contortus en ovejas.
Cannabis sativa (marihuana, cáñamo). Hojas.
Capparis decidua. Corteza de las raíces. Contiene spermidina. Actividad contra algunos helmintos.
Carica papaya (papaya, mamón). Frutos. Contiene benzil-isotiocianato.
Centratherum (=Vernonia) anthelminticum (somaraja). Semillas.
Chenopodium album (quinhuilla). Toda la planta. Actividad contra Haemonchus contortus y otros nematodos gastrointestinales en ovejas.
Plantas del paico. Imagen tomada de www.aoki2.si.gunma-u.ac.jp
Dysphania (= Chenopodium =Teloxysambrosioides =Chenopodium anthelminticum (epazote, paico). Contieneascaridol. Ha mostrado actividad contra nematodos gastrointestinales en corderos. En algunos países se usa en cerdos dándoles a comer la planta directamente. Las semillas molidas también se usan como antihelmíntico. El aceite de Chenopodium es muy tóxico, tanto para el hombre como para animales y es mejor no correr riesgos con él.
Cleome icosandra (=viscosa). Semillas.
Commiphora mukul (gugulón). Resina.
Cucurbita maxima. C. moschata (calabaza, zapallo, ahullama). Semillas. Contienen cucurbitacina. Los extractos acuosos o alcohólicos de las semillas han mostrado actividad contra Haemonchus contortus. Las semillas pueden darse a comer directamente al ganado.
Dryopteris filix-mas (helecho macho, dentabrón). Raices y hojas jóvenes. Contiene floroglucinol. Ha mostrado actividad contra algunas solitarias (Taenia spp.).
Evolvulus alsinoides (ojo de víbora, oreja de ratón).Toda la planta.
Ficus insipida (=glabrata) (higuerón, ojé). Látex. Contiene ficina. El látex puede ser tóxico para los seres humanos.
Gynandropsis (=Cleome) gynandra (platanito, masambey). Hojas y tallos. Actividad contra Fasciola gigantica yTaenia solium.
Hagenia abyssinica (brayera). Es una árbol de las rosáceas original de África del Este. La infusión de flores secas y pulverizadas se utiliza en la medicina local contra las tenias porcinas.
Juglans regia (nogal). Hojas. Tiene juglona y ácido gálico.
Juniperus communis (enebro). Frutos. Tienen cierta actividad contra la duela del hígado Fasciola hepatica. Las ovejas consumen los frutos sin dificultad.
Lupinus angustifoliusLupinus albusLupinus ballianus (altramuz). Extractos de las semilas tienen al parecer efecto antihelmíntico.
Manihot esculenta (mandioca, yuca, guacamota, casava). Ensayos de laboratorio mostraron eficacia antihelmíntica de extractos de hojas contra diversos estadios de desarrollo de Haemonchus contortus.
Melaleuca alternifolia, un arbusto originario de Australia. Baños de inmersión y aspersión con formulaciones oleosas al 1% y 2% controlaron piojos ovinos (Bovicola ovis) en estudios «in vivo» en ovejas.
Melia azedarach (paraíso sombrilla, árbol del paraíso). Frutos. Actividad contra Taenia solium.
Mimusops elengi. (bansalaguín) Corteza. Contiene taraxerol, taraxerona, ácido ursólico, saponinas, etc.
Moghania (=Flemingiavestita. Tubérculos. Contiene genisteína. Eficacia «in vivo» contra Paramphistomum spp. y Raillietina echinobothrida.
Monarda fistulosa. (bergamota salvaje). Es una planta perenne original de América del Norte. Contiene entre otros  timol, carvacrol. Empleada en la medicina natural de los pueblos nativos norteamericanos. Se le atribuyen propiedades antihelmínticas contra ciertos nematodos (p.ej. AncylostomaUncinaria).
Moringa oleifora (moringa, malungay). Árbol asiático originario de India, muy poco exigente y resistente a la sequía. Las flores, hojas y frutos son comestibles. Extractos acuosos y alcohólicos mostraron actividad contra ciertos gusanos en ensayos de laboratorio.
Nicotiana tabacum (tabaco, petén). Hojas. Extrcatos acuosos y alcohólicos mostraron actividad in vivo en ovejas contra nematodos gastrointestinales. Pero atención, la dosis eficaz está muy próxima de la dosis letal para el ganado.
Nigella sativa (aliprive, ajenuz, neguilla, pebreta, kalinji). El aceite esencial contiene taninos, timoquinona, alfa-pineno, melantina, nigelona y nigelina. Muy usada en las medicinas tradicionales de Asia y África. Entre otras muchas se le atribuyen propiedades antihelmínticas. Se le atribuye una actividad antihelmíntica comparable a la piperazina.
Neolamarckia cadamba (kadam). Corteza.
Ocimum sanctum (albahaca morada). Contiene eugenol.
Phytolacca icosandra (congora, mazorquilla). Contiene saponinas, cumarinas, flavonoides, etc. El extracto etanólico de las hojas mostró efecto nematicida «in vivo» contra Haemonchus contortus en cabras.
Piliostigma thonningii (pata de camello). Corteza. Contiene metilchiroinositol. Actividad «in vitro» contra larvas deHaemonchus contortus.
Piper longum (pimienta larga). Aceite esencial. Actividad «in vitro» contra Ascaris lumbricoides.
Prosopis laevigata (mezquite). Hojas y tallos. Eficacia «in vitro» contra Haemonchus contortus.
Punica granatum (Pomegranate). Raíces y corteza. Eficacia en ensayos «in vivo» contra nematodos gastrointestinales en terneros.
Sarothamnus scoparius (escobón, hiniesta). Parte aérea.
Semecarpus anacardium (anacardo). Nueces. Contiene ácido anacárdico.
Sericea lespedeza =Lespedeza cuneataEs una leguminosa forrajera y ornamental de países cálidos asiáticos importada a América a inicios del siglo XX. Estudios con cabras han mostrado que el heno usado como forraje en mezcla con diversos concentrados puede reducir sustancialmente las infecciones con nematodos gastrointestinales, p.ej. con Haemonchus spp.
Strobilanthes discolor. Hojas.
Syzygium aromaticum (clavo, girofle). Es un árbol asiático. Las yemas de las flores aún no abiertas y secas se usan como especia en todo el mundo. Contiene abundante eugenol, carvacrol y timol. Se usan abundantemente en la medicina tradicional china, india y africana. Entre otras muchas se le atribuyen propiedades antihelmínticas
Tabernaemontana citrifolia (palo de leche, pegojo, pitiminí, huevo de gallo, lecherito, cachito). Se usa en algunas islas del Caribe como antihelmíntico. Estudios de laboratorio mostraron cierta eficacia de extractos acuosos y alcohólicos contra gusanos estomacales Haemonchus contortus.
Tanacetum vulgare (tanaceto). Flores. Contiene tanacetina, tuyona, taninos. Actividad contra Nematodirus en ovinos.
Trachyspermum ammi (ajuwan) Semillas. Actividad en ovejas contra Haemonchus contortus.
Trifolium repens (trébol blanco). Toda la planta.
Thymus vulgaris (tomillo). Toda la planta. Contiene timol.
Xylopia aethiopica (pimienta africana). Semillas. Contiene taninos y flavonoides.

Problemas ... para el uso de plantas medicinales antihelmínticas en el ganado y las mascotas

Conviene saber que la eficacia antihelmíntica de muchas de las plantas estudiadas sólo se ha evaluado en laboratorio («in vitro»), muy a menudo usando especies de gusanos no parásitos (p.ej. lombrices de tierra) o especies parásitas, por así decirlo, «fáciles de controlar» (como p.ej. Ascaridia galli, un helminto parásito de gallinas y otras aves).
De la mayoría hay poquísimos estudios: faltan p.ej. los de espectro de acción. Y de las menos de ellas se han hecho estudios en animales («in vivo»), y menos aún ensayos en el ganado bajo condiciones reales de campo. Por lo tanto, de casi ninguna de ellas se ha podido determinar a qué dosis y de qué forma ha de administrarse para que sea eficaz en el campo. Por todo ello, de casi ninguna se puede afirmar nada sobre su posible utilidad real para el control de gusanos parásitos del ganado.
Teóricamente cualquier productor o dueño de una mascota podría hacer una prueba él mismo, pero en el caso del control de gusanos parásitos internos la eficacia «no se ve», como se vería con garrapatas o moscas. Es decir, sólo puede determinarse con ayuda de métodos de laboratorio (p.ej. el recuento de huevos o larvas en materia fecal).
Otra dificultad adicional es que en muy pocos casos se ha estudiado además la seguridad de su uso en el ganado o las mascotas: tolerancia de los animales, efectos secundarios, posibles residuos en carne y leche, contraindicaciones, interacciones, etc. Se olvida muy a menudo que lo que muestra propiedades medicinales en las plantas son al fin y al cabo compuestos tan químicos como los de los medicamentos sintéticos, y que pueden ser tan tóxicos o más.
En algunos países hay productos comerciales basados en estas plantas en forma de infusiones o extractos de las mismas empleados en la fitoterapia humana o de mascotas: para este uso bastan unos pocos gramos. Otra cosa muy diferente sería emplearlas para el ganado: harían falta kilos o quintales y probablemente su costo sería del todo prohibitivo. De hecho, en la mayoría de los países no hay prácticamente ningún producto para el ganado basado en tales plantas medicinales.
Una última realidad importante a considerar es que muchos estudios se refieren a plantas propias de una región que no crecen en otras, y que no se cultivan, de ordinario por falta de mercado.
De algunas plantas se han extraído compuestos químicos específicos bien identificados que se han estudiado a su vez en laboratorio y/o en animales, mostrando una eficacia antihelmíntica mayor o menor. Por ahora no han surgido antihelmínticos comerciales basados en dichos compuestos, y si surgieran, no se trataría ya propiamente de plantas medicinales sino de antiparasitarios más o menos clásicos, como el caso de la ivermectina y otros endectocidas que también tienen su origen en productos naturales.

sábado, 15 de noviembre de 2014

El bienestar de la vaca lechera y su efecto en los parametros productivos

titulo original 

"Cow comfort el bienestar de la vaca lechera"

Por Antonio Callejo Ramos

En la última década, el bienestar de los animales ha cobrado una extraordinaria importancia, habiéndose publicado numerosas normativas que fijan las condiciones en que han de ser alojados y manejados para no causarles sufrimientos innecesarios y estrés. Los consumidores de los países desarrollados cada vez son más conscientes de este hecho, y su demanda de productos de origen animal obtenidos en condiciones de producción éticamente correctas va en aumento. Además, la mayoría de los programas y modelos de certificación de producto (la leche, en este caso) tienen muy en cuenta los aspectos de bienestar animal entre sus requisitos. Definir el bienestar animal no siempre resulta fácil. Al fin y al cabo, lo interpretamos desde una perspectiva antropomórfica, es decir, atribuimos características humanas a las cosas o, como en este caso, a un animal como la vaca de producción de leche. No obstante, no resulta tan complicado rectificar aquello que provoca dolor, miedo, hambre, sed, calor, frío, etc., o evitarlos cuando construimos algo nuevo. También es importante conseguir un mantenimiento correcto de las instalaciones y un manejo del animal que evite los malos tratos.

¿Qué es el Cow comfort? Su relación con la bioseguridad

En nuestra modesta opinión, el término “cow comfort”, en su más amplio sentido, engloba todos los factores de bienestar de la vaca lechera y, por consiguiente, es de una gran importancia para lograr unos resultados productivos, reproductivos, económicos y comerciales adecuados. Según lo que establece el Consejo Británico de Bienestar de los Animales de Granja (Farm Animal Welfare Council), un nivel adecuado de bienestar requiere cinco condiciones:

Una nutrición correcta.

Confort térmico y físico (es decir, adecuadas condiciones ambientales u ausencia de lesiones causadas por el tipo de suelo, etc.).

Un buen control de las enfermedades, especialmente de aquellas que cursan con dolor.

Posibilidad de llevar a cabo las conductas por las que el animal muestra una motivación importante.

Ausencia de miedo o estrés intensos o prolongados.

Dicho de otra forma, la vaca de leche, como cualquier otro animal de interés zootécnico, debe poder desarrollar su vida productiva con la menor cantidad posible de factores causantes de estrés, tanto físico como “psíquico”. Las situaciones estresantes producen cambios en las constantes fisiológicas del animal y reducen su capacidad productiva, además de suponerles, en la mayoría de las ocasiones, incomodidad, posible miedo y, en muchas ocasiones, incluso dolor.

Estas situaciones de no-bienestar implican una reducción de la respuesta inmunitaria del animal ante agentes externos que, en condiciones normales de confort, no supondrían una merma de la condición sanitaria del animal. Y es aquí donde podemos relacionar el bienestar de la vaca, o cow comfort, con la bioseguridad. Ésta se puede definir de diversas formas pero nosotros manejamos la siguiente:

Bioseguridad es el conjunto de medidas puestas en práctica para:

Impedir la entrada de agentes infecciosos a una explotación ganadera.

Limitar su difusión dentro de la explotación y, como es lógico, su difusión hacia el exterior de la misma.

Aumentar la resistencia de los animales a las enfermedades.

Es en este tercer punto donde interviene de forma directa todo lo relacionado con el bienestar de la vaca.

Aspectos fundamentales  del Cow-comfort

Alojamientos

El bienestar de los animales empieza por disponer de un hábitat adecuado, que le permita expresar (dentro de las limitaciones propias de un sistema de explotación intensivo) comportamientos naturales, que le proporcione seguridad y confianza (por ejemplo, suelos no deslizantes), que no le limite el acceso al comedero, al bebedero o a la zona de descanso (evitar pasillos ciegos o estrechos), que no exacerbe las diferencias jerárquicas en el rebaño en forma de agresiones, etc. (figura 1).

FIGURA 1.
 El diseño de los pasillos no debe dificultar el movimiento de los animales.

El alojamiento debe proporcionar un espacio de descanso suficiente, evitando excesiva densidad de animales que, a corto plazo, derivan en camas sucias, patologías mamarias, malas condiciones ambientales, estatus sanitario deprimido… En este sentido, cuando se eligen los cubículos como sistema para la zona de reposo, es crucial un correcto diseño de los mismos si se quiere que cumplan su auténtica función, cual es proporcionar un confortable espacio individual de descanso a la vaca.

La orientación de los edificios, la disposición entre los mismos, su emplazamiento en la parcela, su diseño (altura, anchura y volumen), cobran un gran importancia cuando se piensa en las patologías que se derivan de una mala calidad del aire por una deficiente ventilación.

Condiciones ambientales

Probablemente sean las condiciones ambientales una de las principales asignaturas pendientes en los alojamientos de vacuno de leche. La concurrencia en gran parte de nuestro país de inviernos fríos y veranos muy calurosos añade una dificultad más a la ya compleja tarea de diseñar una ventilación correcta.

Es importante evitar las corrientes de aire pero debe proporcionarse una amplia superficie de entrada y de salida de aire (figuras 2 y 3). Para que ello pueda ser posible, incluso en invierno, sugerimos la instalación de cortavientos. La renovación de aire debe llegar a todos los rincones de los alojamientos, sin que se presenten zonas ciegas, y así evitar una humedad relativa excesiva, motivo de estrés térmico, de patologías respiratorias y de deterioro acelerado de los edificios.

 

La ventilación también es necesaria para evitar alcanzar niveles perjudiciales de gases nocivos como el amoníaco, el sulfuro de hidrógeno, el anhídrido carbónico o el metano.

Las condiciones calurosas de la mayor parte de nuestro país durante muchos meses del año aconsejan la instalación de sistemas de refrigeración en las naves; la vaca lechera soporta muy mal temperaturas altas y, en esta situación térmica, la reducción en la ingesta de alimento y en la producción de leche son notables.

Comederos

 
El comedero debe permitir una distribución adecuada de la ración, proporcionar espacio suficiente a las vacas para que éstas puedan consumir la cantidad que necesitan, estar limpio y libre de residuos de comidas anteriores y ser fácil de limpiar.

De esta forma, un comedero correctamente diseñado da lugar a un acercamiento del animal más frecuente, más duradero y a una mayor ingestión. Asimismo, evitará numerosas lesiones debidas a una presión excesiva de las vacas sobre él.

El espacio de comedero requerido para que el animal coma de manera confortable es un aspecto esencial del bienestar. Habitualmente se maneja la cifra de 60-70 cm de longitud de comedero por cada animal cuando se dispone de cornadizas que delimitan la posición del animal (figura 4) y de 80 cm cuando la cornadiza es una simple barra que impide el paso del animal hacia el pasillo.

FIGURA 4. Espacio de comedero en cornadiza autotrabante.

Independientemente del espacio de comedero necesario para que un animal pueda comer cómodamente, en nuestra opinión todas las vacas deben poder comer a la vez. Cuando existen dos filas de cubículos por cada línea de comedero, ésta tiene longitud suficiente para permitir que todos los animales alojados en esos cubículos puedan comer simultáneamente. Sin embargo, no es infrecuente disponer de tres filas de cubículos por línea de comedero, por cuanto aumentando unos pocos metros el ancho de la nave se puede alojar un tercio más de animales, a costa de reducir el espacio de comederos hasta un 35% con relación al número de animales alojados.

Esta solución presenta diversos inconvenientes que la hacen poco recomendable:

Las vacas dominantes pasan más tiempo en el mismo, ingiriendo más cantidad, al tiempo que pueden seleccionar las materias primas más apetecibles.

Debido a la competencia, los animales exhiben un comportamiento más agresivo e incrementan su nivel de estrés.

Tras el ordeño, no todos los animales pueden acceder al comedero y suelen tumbarse en los cubículos cuando todavía los esfínteres de los pezones permanecen abiertos con el consiguiente riesgo de infección en la ubre.

Se pierde la posibilidad de amarrar todos los animales mientras las vacas están comiendo. para realizar, con posterioridad, operaciones de manejo, como separación de animales, diagnóstico de gestación, inseminación, etc.

Se puede ver comprometido el cumplimiento de futuras normativas sobre bienestar animal, ya que se restringe el acceso de los animales al alimento.

Bebederos

No hay que olvidar que otro de los factores a considerar en el bienestar es un adecuado acceso al agua como elemento imprescindible para la vida, además de ser necesario para el correcto estado sanitario de los animales y, por tanto, para lograr un adecuado nivel de producción.

Los bebederos deben proporcionar agua en cantidad y calidad adecuadas, limpia y en lugares convenientemente ubicados para que las vacas puedan acceder con facilidad y sin interacciones negativas con sus congéneres.

Siempre que el tamaño del lote o grupo exceda de 10 animales deberán instalarse, al menos, dos puntos de agua. Ello ayuda a no interrumpir el suministro en caso de avería de uno de ellos y a reducir el efecto de las vacas dominantes.

Aunque las vacas ocupan relativamente poco tiempo en beber, tienden a permanecer cerca de los bebederos, especialmente en tiempo caluroso. Por tanto, los bebederos deben dimensionarse para permitir su uso a varios animales simultáneamente.

Algunas guías de servicios de extensión agraria de EE.UU. recomiendan 60 cm de espacio lineal de bebedero cada 15-20 vacas. Por tanto, un grupo de 100 vacas necesita entre 3-3,5 m de acceso al bebedero, mejor si se reparte en dos o tres localizaciones.

En climas calurosos, donde las vacas experimentan una intensa evaporación en la piel y los periodos de estrés térmico son más prolongados, se sugiere que los bebederos permitan el abrevado del 15% del grupo simultáneamente, disponiéndose de 60 cm por animal. Así, en un grupo de 100 vacas se debe disponer de 9 metros de espacio accesible de bebedero.

Para ubicar los bebederos, además de considerar su longitud, debe tenerse en cuenta que las vacas no deberían desplazarse más de 15 m para encontrar uno. Asimismo, no deben pasar más de una hora sin acceso al agua de bebida. Un lugar habitual para ubicar los bebederos son los pasos de cruces entre pasillos.

NO COLOCAR BEBEDEROS AL FINAL DE PASILLOS CIEGOS O SIN SALIDA.

Sala de ordeño

El centro de ordeño es un área que puede tener un gran efecto en el comportamiento y bienestar de las vacas. Caminos de acceso al área de ordeño, corral de espera, andenes de ordeño, salida de la sala de ordeño y pasillos de retorno son elementos que precisan de un cuidadoso diseño y planificación. No sólo por su uso diario (2 o tres veces) o por su repercusión en el rendimiento de la sala (expresado en vacas ordeñadas/hora) y en conseguir el adecuado estímulo de ordeño, sino porque el centro de ordeño puede ser un punto negro de la explotación en cuanto a causas de disconfort, en general, y de accidentes, en particular.

El recorrido de las vacas desde el establo hasta el centro de ordeño debe tener el mínimo posible de giros o cambios de dirección. Deberán estar bien drenados. Su superficie no será abrasiva ni resbaladiza en ninguna época del año, con lo que las vacas se moverán con más confianza y rapidez. Las pendientes no deberían ser superiores al 6%. La anchura de estos caminos deber ser de 3,0-3,5 m para grupos de menos de 150 vacas y de 6 m para grupos más grandes.

El patio de espera debe dimensionarse a razón de 1,2-1,5 m2/cabeza, según el tamaño de la raza de vacas que estemos ordeñando. Este número determinará la superficie total que se precisa, teniendo en cuenta que no es aconsejable que las vacas permanezcan más de 1 hora esperando a ser ordeñadas (o 45 minutos si se ordeña 3 veces al día).

En la entrada a la sala de ordeño debe haber una buena iluminación (75-100 lux) procurando que el acceso de los animales sea fácil (en línea recta), rápido (puerta de apriete) y con amplitud de entrada. Los animales no deben tener la impresión de entrar en un sitio oscuro.

Prever la entrada al corral de espera en el lado opuesto a la sala de ordeño, lo que facilita que el movimiento de los animales se realice lentamente, sin atropellos, avanzando siempre en el mismo sentido y manteniendo el orden. Deben evitarse las curvas cerradas y los estrechamientos que signifiquen un entorpecimiento a las vacas en movimiento, buscándose siempre la máxima fluidez.

En zonas muy calurosas recomendamos cubrir la zona de espera, pues son las altas temperaturas las que más negativamente afectan a las vacas (figura 5).

FIGURA 5. Patio de espera cubierto.

Las subidas y bajadas a la sala de ordeño dificultan el movimiento del rebaño, por lo que debe buscarse su eliminación tratando que los animales se desplacen sobre un mismo plano. Cuando no fuera posible eliminar los desniveles, es preferible emplear escalones de poca altura pero profundos. Como orientación, puede tomarse el valor de 0,65 m de huella y 0,25 de contrahuella; si se trata de rampas, no deben superar el 17 por 100 de pendiente y asegurando una perfecta adherencia y tracción.

Podemos concluir diciendo que el manejo del ganado es un factor determinante de la eficiencia del ordeño. Todas aquellas situaciones que den lugar a la liberación de adrenalina por el animal en los 30 minutos anteriores al ordeño, pueden interferir en el mecanismo de eyección de la leche, prolongando el tiempo de ordeño. Los animales que van con tranquilidad a ordeñarse y entran rápidamente en la sala de ordeño, generalmente no defecan en ella. Si un determinado número de vacas no entra voluntariamente o defeca frecuentemente en la sala, deberá comprobarse el procedimiento de ordeño.

La salida de la sala de ordeño puede determinar el rendimiento de ésta. Se debe diseñar un amplio espacio delante de la posición de ordeño para que la salida sea rápida y evitar “atascos”, teniendo presente que cuánto más grande sea la sala, mayor es el número de vacas que tiene que salir. Algunos técnicos recomiendan que este espacio sea suficiente para las vacas de dos grupos de ordeño cuando en él se instalan bebederos.

El pasillo de retorno es la zona más habitual para localizar una puerta de clasificación o selección con objeto de separar los animales que necesitan algún tratamiento u observación. Ello implica que los animales deben circular en fila india, lo que puede dificultar la fluidez de salida de las vacas si esta puerta se sitúa muy cerca de la sala de ordeño.

Resumen

El Cow-comfort es, como hemos podido comprobar, un tema amplio e inabarcable en unas pocas páginas. Nuestra intención ha sido resaltar las cuestiones más importantes y, sobre todo, destacar la gran relevancia de este asunto y poner de manifiesto el decisivo papel de los alojamientos en el bienestar de las vacas lecheras. No sólo se deben considerar cuestiones de diseño y dimensionamiento sino que, igualmente, debe prestarse gran atención al mantenimiento de las instalaciones y a conseguir unas condiciones ambientales idóneas para que los animales expresen todo su potencial productivo y presenten una mayor resistencia a agentes potencialmente infecciosos.


Este Artículo, también se encuentra publicado en la edición No. 60 Junio - Julio 2013  de la revista Entorno Ganadero.

viernes, 7 de noviembre de 2014

El cultivo de Alfalfa y su Tecnología de manejo

Jesús Ma. ESPINOZA CALZADA M.C. Investigador del Programa de Forrajes. Campo Experimental Pabellón. CIRNOC-INIFAP. José Luis RAMOS GONZALEZ Ing. Investigador del Programa de Forrajes. Campo Experimental Pabellón. CIRNOC-INIFAP. 

C O N T E N I D O
Introducción
Selección del terreno
Preparación del terreno
Variedades
Siembra
Densidad de siembra
Fertilización
Riegos
Plagas
Control de maleza
Enfermedades
  Enfermedades foliares
  Enfermedades de la raíz
  Enfermedades de la corona
Cosecha
Personal investigador

Introducción
                En la región templada y semiárida de México, donde se dispone de riego, el cultivo de la alfalfa tiene importancia acentuada, ya que es un forraje que apoya en gran medida la alimentación básica del ganado bovino productor de leche.
                En las condiciones actuales de los sistemas de producción agropecuaria y la disponibilidad de equipo para la cosecha de forrajes, no es posible considerar alguna especie con las características nutritivas como las tiene la alfalfa; sin embargo, es notorio el manejo empírico del cultivo por parte de los productores, lo cual reduce la productividad, calidad del forraje y longevidad del alfalfar.
             En ésta aportación, se describe la tecnología generada por el Campo Experimental Pabellón para el establecimiento, uso y manejo del cultivo de la alfalfa, como un apoyo al productor de la región Centro de México.
 
Selección del terreno
               La alfalfa es una especie forrajera que se adapta a una gran variedad de suelos; sin embargo, prefiere los de textura media, profundos y con buen drenaje. Cuando el suelo no tiene estas características la planta no puede expresar todo su potencial de rendimiento.
               En terrenos muy pesados o arcillosos, siempre existe el peligro de perder el cultivo durante la etapa de establecimiento, debido a la formación de costras sólidas que retienen la emergencia de las plántulas. Además, el suelo compactado bajo condiciones de extremada sequía, dificulta la respiración de las raíces y pone en riesgo la vida de la planta.
               Cuando existen encharcamientos por períodos prolongados, las raíces mueren lentamente por asfixia, lo cual puede evitarse con un buen trazo de riego que permita una distribución uniforme del agua en el terreno. Paralelamente los excesos de humedad traen consigo la acumulación de sales en los horizontes superiores del suelo.
             La alfalfa es medianamente tolerante a la salinidad del suelo, sin embargo, en la etapa de nacencia presenta menos tolerancia a ella. La persistencia de sales y encharcamientos limitan el desarrollo de la planta y provocan la muerte gradual de la misma.
            La alfalfa prefiere los suelos profundos, donde encuentra espacios suficientes para extender y desarrollar sus abundantes raíces. Se ha determinado que la profundidad del suelo tiene un efecto directo sobre el rendimiento de esta especie forrajera. En el Cuadro 1 se observa que en los suelos más profundos la alfalfa expresa mayor potencial de producción. De esta forma, para lograr buenas producciones, se deben seleccionar suelos de profundidad igual o superior a 40 centímetros.
 
CUADRO 1. COMPORTAMIENTO DE LA PRODUCCION DE ALFALFA, DE ACUERDO CON LA PROFUNDIDAD DEL SUELO.
 
Profundidad del Suelo (cm)
Producción (%)
Mayor de 60
100
De 40 a 60
80
De 30 a 40
77
Preparación del terreno
La preparación adecuada del terreno es determinante para lograr altos rendimientos del cultivo durante varios años. En esta labor se debe considerar:
  • La profundidad de rompimiento del suelo, de manera que se favorezca el desarrollo normal de las raíces.
  • La destrucción de la maleza para evitar su competencia con la alfalfa por espacio, luz, humedad y elementos nutritivos.
  • La formación de una capa de suelo bien mullida en donde la semilla emerja libremente para obtener un alfalfar excelente.
A continuación se describen las labores que requiere el terreno para la siembra de alfalfa.
Subsoleo. Esta labor consiste en romper las capas más profundas del suelo, con el objetivo de mejorar las condiciones de drenaje y aumentar la capacidad de almacenamiento del agua.
Barbecho. Sirve para romper y aflojar el suelo, enterrar residuos de la cosecha anterior y eliminar parcialmente las plagas del suelo. Se sugiere hacer esta labor a una profundidad entre los 30 a 35 centímetros.
Rastreo. Después del barbecho, es necesario dar uno o dos pasos de rastra para romper los terrones y mullir el suelo; con esto, se puede obtener una cama que facilite la nacencia de la planta.
Nivelación. Cuando el terreno destinado a la siembra de alfalfa no sea plano, es conveniente realizar la nivelación para distribuir mejor el agua de riego y la de lluvia. La nivelación evita encharcamientos que provocan la asfixia de las raíces y la incidencia de enfermedades.
Surcado de presiembra.Cuando se dispone del método de riego conocido como "agua rodada" es necesario surcar el terreno para aplicar el riego de presiembra. En caso de utilizar sistemas presurizados de riego se omite este surcado.
Se advierte que si se siembra y después se surca, es probable que, por endurecimiento del suelo, se pierda hasta el 90 por ciento de la semilla.
 
Variedades
Las variedades de alfalfa recomendadas para la región templada y semiárida de México fueron seleccionadas por su alto rendimiento, longevidad y calidad de forraje; además, éstas tienen un nivel de dormancia entre 8 y 9*; o sea, son capaces de producir en el invierno y, por ello, hacen más redituable el suministro del agua de riego.
Se sugiere sembrar las variedades Cuf 101, El Camino, SW-14, Excelente, NK 819, Mesa Sirsa, Suprema, Cóndor, Atoyac, San Miguelito y Moapa 69, las cuales con el paquete tecnológico que se describe en esta publicación, tienen un potencial de producción entre 100 a 110 toneladas de forraje verde por hectárea al año, que equivalen aproximadamente a 22 toneladas por hectárea de forraje seco de buena calidad, con un promedio de 10 cortes por año.
 
Siembra
Fecha de siembra. La alfalfa puede ser sembrada en cualquier época del año, pero es recomendable establecerla en el otoño e invierno, es decir, del 15 de octubre al 15 de febrero. En este período los problemas por maleza se reducen, debido a la presencia de temperaturas bajas.
En la etapa de emergencia, la alfalfa es muy tolerante a las bajas temperaturas, siempre y cuando exista suficiente humedad en el suelo.
Método de siembra. Si se dispone de riego rodado y el cultivo será utilizado para corte, se recomienda realizar la siembra con sembradora de granos pequeños "Brillon" bajo el siguiente procedimiento:
Surcar. Esta acción es con el fin de hacer una distribución uniforme del agua de riego y facilitar la cosecha.
Sembrar. Con la utilización de este tipo de sembradora la distribución de la semilla y su profundidad es uniforme, lo cual favorece la emergencia de la planta.
Pisonear surcos. Inmediatamente después de sembrar o simultáneamente con la siembra se recomienda pisonear los caños de los surcos con un paso del rodado del tractor, con la finalidad de "marcar" bien los surcos y evitar problemas en la conducción del agua de riego.
Si la alfalfa va ser utilizada para pastoreo directo, o bien, para corte manual con guadaña, se recomienda que se establezca en melgas, sembrada al voleo o con sembradora de granos pequeños. Cabe señalar que la construcción de las melgas se debe realizar antes de la siembra.
El método de siembra en melgas ayuda a economizar agua en el riego; sin embargo, los bordos de la melga dificultan la cosecha mecánica.
Cuando se dispone de un sistema de riego por aspersión, se recomienda sembrar al voleo o con sembradora de granos pequeños, como la del tipo "Brillon", sin importar el uso del alfalfar, ya sea para corte o pastoreo directo.
 
Densidad de siembra
En un cultivo de alfalfa, el costo de la semilla equivale al 50 por ciento del costo total de establecimiento, por lo que es importante seleccionar la variedad y usar la cantidad de semilla adecuadas.
Cuando el terreno está bien preparado, se requieren de 30 a 35 kilogramos de semilla por hectárea. La densidad inicial de plantas de alfalfa depende de la proporción de semilla viable y tiene efecto a largo plazo sobre la vida productiva del cultivo. Cabe señalar que si se usa una cantidad de semilla mayor a la recomendada no se aumentan los rendimientos por hectárea, pero si se elevan los costos de establecimiento del cultivo.
 
Fertilización
El hecho de que la planta de alfalfa fije nitrógeno en el suelo, en ocasiones es un proceso mal interpretado y es común que se piense que si la alfalfa aumenta los elementos nutritivos del suelo, no precisa de ninguno de ellos, por lo que algunos productores no fertilizan o fertilizan escasamente.
Se sugiere que al momento de la siembra se utilicen 40 kilogramos de nitrógeno y 90 de fósforo por hectárea. En la etapa de producción, es conveniente fertilizar cada seis meses con 90 kilogramos de fósforo por hectárea.
En este cultivo no es recomendable la aplicación de nitrógeno en la etapa de producción, debido a que la semilla inoculada con bacterias del género Rhizobium forman nodulaciones, por medio de las cuales, la planta se podrá autoabastecer de nitrógeno. Por el contrario, las aplicaciones nitrogenadas, sólo favorecen el crecimiento de maleza y de pastos invasores del cultivo, lo cual se traduce en una competencia de plantas indeseables provocada por este manejo del cultivo.
 
Riegos
Para lograr mayor eficiencia en el uso del agua, se sugiere aplicar los riegos de acuerdo al siguiente calendario:
El riego de germinación debe ser ligero y aplicarse lentamente para evitar el arrastre de la semilla; diez días después, se debe aplicar un riego ligero para lograr la germinación uniforme.
En los riegos posteriores, se pueden manejar volúmenes más grandes de agua; sin embargo, siempre deben evitarse encharcamientos prolongados.
En general, después de los riegos de germinación y nacencia, se aplican otros tres riegos en períodos de 15 a 20 días, antes del primer corte. Posteriormente, se aplican dos riegos entre cortes; el primero inmediatamente después del corte y el segundo, 15 días después.
Cuando las temperaturas son elevadas, las láminas de riego deben ser bajas con aplicaciones frecuentes para evitar la aparición de enfermedades de la raíz.
 
Plagas
En el cultivo de alfalfa destinada a la producción de forraje, las plagas más comunes que afectan a la planta son los áfidos (pulgón verde y pulgón manchado) y el gusano soldado; sin embargo, su control químico no es recomendable, ya que al suministrar forraje con insecticidas se corre el riesgo de intoxicación del ganado.
Una medida práctica para el control de las plagas mencionadas consiste en realizar cortes prematuros, debido a que así se reduce su proliferación.
 
Control de maleza
La presencia de maleza dentro de un cultivo de alfalfa es un factor determinante en la obtención de rendimientos bajos y forraje de mala calidad, por lo que se sugiere controlar la maleza inclusive desde el momento del establecimiento del alfalfar y mantener vigoroso el cultivo durante su etapa productiva.
Existen varios métodos para reducir la incidencia de la maleza en el terreno y, para lograrlo, pueden conjugarse las siguientes prácticas: preparación adecuada del terreno, uso eficiente del agua de riego, realizar la cosecha en la etapa de madurez y altura de corte adecuadas, usar herbicidas en presiembra y en el cultivo ya establecido.
Dentro de las condiciones que favorecen la presencia de maleza se encuentran:
a) Cuando un alfalfar está en plena producción y no se fertiliza y riega adecuadamente.
b) Cuando los cortes son muy irregulares en la etapa de madurez.
c) Cuando la altura de corte es muy irregular, el cultivo se expone a una fuerte invasión de maleza perenne. En ese momento es necesario realizar el control químico.
Para el control efectivo de la maleza de la alfalfa, se pueden emplear los herbicidas: Pivot, Poast Plus, Goal, Eptam (EPTC), Balam, Buctril y Butyrac. Para su aplicación se recomienda seguir las recomendaciones marcadas en las etiquetas de cada producto.
 
Enfermedades
Las enfermedades de la alfalfa causan deterioro y muerte de las plantas y generan pérdidas económicas; sin embargo, su ocurrencia y severidad depende principalmente de las condiciones ambientales, del tipo de suelo y del manejo que se de al cultivo.
Desde el punto de vista económico existen pocas opciones para el control de enfermedades, por lo tanto, es recomendable seleccionar variedades resistentes a los patógenos.
 
Enfermedades foliares
Entre las principales enfermedades foliares que ocasionan pérdidas en el rendimiento de forraje están la peca de la alfalfa y mildiu velloso, las cuales se describen a continuación:
Peca de la alfalfa. Se presenta en la mayoría de las regiones alfalferas de México, especialmente durante la época de lluvias y cuando prevalecen períodos húmedos frescos. Sus síntomas se observan en las hojas de los dos primeros tercios de la planta, donde aparecen pequeñas manchas circulares de color castaño, las cuales pueden provocar la caída de las hojas cuando su ataque es muy intenso.
Si la peca reduce considerablemente el número de hojas, el rendimiento y la calidad de forraje disminuyen, debido a que las hojas de las alfalfa constituyen la parte más nutritiva de la planta.
Una práctica recomendable para el control de la peca, es cortar la alfalfa prematuramente durante la época de lluvias, con el fin de conservar las hojas y el valor nutricional del forraje.
Mildiu velloso. Este hongo se presenta durante la época de lluvias, principalmente en los terrenos donde la planta permanece húmeda por mucho tiempo. En las hojas infestadas por esta enfermedad se observan manchas de color gris claro sobre los tejidos, los cuales se tornan de un color rojizo cuando el ataque es muy fuerte. Las hojas llegan a presentar clorosis, se arrugan y en ocasiones mueren y finalmente se desprenden de la planta.
Al igual que para la peca, no existen medidas preventivas eficaces para el control del mildiu, por lo que el corte prematuro de la alfalfa, es la práctica más común para conservar las hojas.
Enfermedades de la raíz
Pudrición de la raíz. Es una enfermedad causada por un hongo que invade los tejidos de la raíz y el tallo. Con su ataque provoca problemas de absorción y transporte de agua y nutrimientos. Las plantas infectadas reducen su desarrollo, su follaje toma una coloración verde amarillenta, las hojas se marchitan y finalmente la planta muere.
Para prevenir y controlar al hongo se recomienda nivelar el terreno antes de sembrar con el objetivo de evitar en lo posible el exceso de humedad cuando se aplica el riego.
Marchitez. La marchitez ocurre por lo general en terrenos cuyo drenaje es deficiente o donde existen encharcamientos. Con su ataque el follaje adquiere una tonalidad amarillenta, formándose en algunas partes una coloración rojiza. A consecuencia del daño, la planta tiene un desarrollo raquítico y llega a morir.
En las raíces se observan lesiones hundidas de tamaño variable, al principio de color amarillo y posteriormente se tornan de color café obscuro con los márgenes amarillentos. Estas lesiones se pueden localizar en cualquier parte de la raíz.
El hongo de esta enfermedad permanece en el suelo dentro de las raíces infectadas y, cuando se presentan condiciones favorables para su desarrollo (exceso de agua en el suelo), produce esporangios o estructuras fructíferas, de las cuales salen las esporas que se desplazan a través del agua e infectan a otras plantas.
La transmisión de la enfermedad puede ocurrir principalmente por el acarreo del hongo a través del agua de riego, herramientas y maquinaria de labranza.
Para controlar la marchitez se deben evitar los excesos de agua en el suelo, para lo cual se recomienda nivelar perfectamente el terreno antes de establecer el alfalfar, o bien, seleccionar variedades resistentes a la marchitez. Así mismo, la rotación de cultivos de gramíneas, como maíz, avena, sorgo y trigo puede reducir la incidencia de esta enfermedad.
Enfermedades de la corona
Marchitez bacteriana o "escoba de bruja". Esta bacteria penetra en las raíces de la alfalfa por heridas y lesiones naturales de los tejidos de la corona.
Los síntomas característicos aparecen casi siempre al segundo año de establecido el alfalfar. Inicialmente se observa una reducción en el vigor de las plantas, las hojas se tornan amarillas, se blanquean y mueren a fines del verano. En las plantas afectadas, las hojas son más pequeñas y se engrosan antes de perder su coloración natural, los tallos son más pequeños y numerosos y presentan una apariencia de escoba.
Al analizar la raíz principal de una planta enferma, muestra una coloración castaño pálida en el tejido leñoso y, si se corta en secciones transversales, se observarán unos anillos café-amarillentos, precisamente bajo los tejidos de la base de la corona de la planta.
El control de la enfermedad se logra mediante el manejo adecuado del cultivo durante la cosecha, evitando al máximo el pisoteo excesivo, ya que éste ocasiona lesiones en los tejidos de la base de la corona, dando margen a que aparezca la enfermedad. Además deben evitarse los riegos muy pesados.
El control químico de la enfermedad puede efectuarse con la aplicación de terramicina agrícola y fertilizante foliar que estimule el desarrollo uniforme de los rebrotes afectados por la enfermedad.
Pudrición de la base. Se presenta en aquellos alfalfares cuyo drenaje es deficiente. En estos sitios se puede observar la pudrición de la base de los tallos que trae como consecuencia el secamiento y la muerte de todo el follaje.
Los daños más fuertes se registran durante el período de lluvias, cuando hay exceso de humedad en la base de los tallos y la temperatura es de 23 a 26 grados centígrados durante el día.
Como medida preventiva para esta enfermedad se sugiere nivelar perfectamente el terreno para evitar encharcamientos excesos de humedad. Igual que para la marchitez bacteriana, el control químico de esta enfermedad se realiza con terramicina agrícola y fertilizante foliar.
Pudrición texana. Esta enfermedad es frecuente en suelos alcalinos y arenosos, característicos de la región Norte Centro de México. Los síntomas se observan como un amarillamiento de las puntas de los tallos de los rebrotes y el secamiento posterior de la planta. La raíz presenta una pudrición negra con filamentos blanquecinos sobre su corteza al nivel del suelo; además, cerca de las plantas muertas aparecen masas de esporas del hongo.
Para su control se sugiere hacer rotación de cultivos de gramíneas al menos por tres años. Además es recomendable reducir el pH de los suelos por medio de la aplicación de ácidos húmicos, aplicar terramicina agrícola y fertilizante foliar que estimule los rebrotes de las plantas afectadas por la enfermedad.
 
Cosecha
Las actividades fundamentales de la cosecha del forraje de alfalfa que requieren especial cuidado son corte, juntado (alomillado o achorizado) y empacado.
Corte. Se recomienda cortar la alfalfa cuando tenga entre un 5 a 10 por ciento de floración o cuando los rebrotes nuevos tengan un tamaño entre los 5 a 7 centímetros.

En el Cuadro 2, se menciona el efecto que se produce en el cultivo de la alfalfa, de acuerdo con el estado de madurez que presenten las plantas.

CUADRO 2. EFECTO DE LA ETAPA DE CORTE EN EL CULTIVO DE ALFALFA.
 
Estado de madurez
Hojas
(%)
P.C.
(%)
ADF
(%)
NDF
(%)
VRF
(%)
Dig.
(%)
Rendimiento
ton de MS/ha
BotónInicio de floración
50% de floración
100% de floración
> 4030-40
20-29
< 30
> 1916-19
13-15
< 13
< 3030-35
36-40
> 40
< 4040-45
46-50
> 50
> 140124-140
101-123
< 100
6563
61
59
1.82.2
2.2
2.1
        Fuente: Nuñez, 1984; Pioneer, 1990. 
 
Para lograr la máxima calidad y rendimiento se sugiere realizar los cortes cada 25 a 28 días en primavera y verano; en el otoño cada 30 a 35 días y en invierno cada 40 a 45 días.
El número de días entre cortes depende de la luz solar, período en el cual la planta debe alcanzar una madurez óptima de cosecha y almacenar reservas de recuperación para un siguiente corte, de acuerdo a cada estación del año, dando como resultado una mayor longevidad en el cultivo.
La alfalfa se debe cortar entre los 5 a 7 centímetros sobre la superficie del suelo, ya que a esa altura no se daña la corona de la planta ni los rebrotes, los cuales serán el forraje del siguiente corte.
Juntado (alomillado o achorizado)Para lograr el éxito en el juntado del forraje, se sugiere hacer esta actividad cuando el forraje tiene aproximadamente un 20 por ciento de humedad, y una vez junto, se sugiere dejarlo asolear un día más, hasta que alcance alrededor del 16 a 18 por ciento de humedad.
La forma y el momento del juntado determinan la calidad del forraje. Cuando se va e empacar es recomendable no juntar cuando esté muy seco porque se le caen las hojas, ni muy húmedo porque se "foguea" y se pudre.
EmpacadoEs la acción final del proceso de cosecha. Para lograr un buen empaque y obtener forraje de alta calidad, es importante sincronizar las actividades de juntado y empacado, de tal forma que la alfalfa sea manejada con un contenido de humedad entre el 16 al 18 por ciento para evitar la caída de las hojas por el golpeteo de la empacadora.
  

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