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viernes, 28 de octubre de 2016

PRODUCTIVITY GROWTH AND CHAYA (Cnidoscolus chayamansa McVaugh, Euphorbiaceae) WITH VARIABLE DENSITY PLANTING

cultrop vol.31 no.4 La Habana oct.-dic. 2010

 

CRECIMIENTO Y PRODUCTIVIDAD DE CHAYA (Cnidoscolus chayamansa MCVAUGH, EUPHORBIACEAE) CON DENSIDAD DE PLANTACIÓN VARIABLE




Dr. M. Aguilar I. E-mail: laguilar@ecosur.mx y Dr. P. MacarioI, Dra. Esperanza HuertaII y Dr. S. HernándezII, Dr. R. de AlbaIII, Dr. E. GarcíaIV

I Colegio de la Frontera Sur-Unidad Chetumal, CP 77900, Quintana Roo

II Colegio de la Frontera Sur-Unidad Villahermosa, CP 86280, Tabasco

III Fumigaciones Integrales de Quintana Roo, CP 77000, Quintana Roo

IV Colegio de Posgraduados, Campus Montecillo, CP 56230, México. 


RESUMEN
Se evaluó el efecto que tiene la competencia interespecífica en el crecimiento y la productividad de la chaya con densidad de plantación (DP) variable, en un suelo calcáreo de tipo vertisol pélico en Noh-Bec, Quintana Roo, México. La chaya se estableció a 1.50 x 3.00 m, utilizando estacas sin hojas; se asoció con árboles jóvenes (menores de dos años) de Cedrela odorata y Citrus latifolia en un diseño de plantación en círculo 'Nelder' de 3154 m2. Se establecieron ocho DP de 2602 a 3772 plantas.ha-1 con 10 repeticiones. Las variables de respuesta fueron: capacidad de enraizamiento, tasa de crecimiento, índice de vigor, índice de área foliar y producción de biomasa. El mayor enraizamiento de estacas de chaya se obtuvo en DP intermedias a altas (2889 a 3772 plantas.ha-1); sin embargo, el mejor crecimiento y productividad se obtuvo en DP intermedias (2706 a 2889 plantas.ha-1).

Palabras clave: índice de vigor, índice de área foliar, biomasa, propagación asexual, suelo calcáreo.

ABSTRACT
The interspecific competition effect on chaya growth and productivity was evaluated with variable planting density (PD), on a calcareous vertisol pelic type in Noh-Bec, Quintana Roo, Mexico. Chaya was set at 1.50 x 3.00 m, using cuttings without leaves; it was associated with young trees (less than 2 years old) of Cedrela odorata and Citrus latifolia in a 'Nelder' circle planting design of 3154 m2. Eight PD from 2602 to 3772 plants.ha-1 were established with 10 repetitions. Response variables were: rooting capacity, growth rate, vigor index, leaf area index and biomass production. The highest rooting of chaya cuttings occurred from intermediate to high PD (2889 to 3772 plants.ha-1); however, the best growth and productivity was obtained at the intermediate PD (2706 to 2889 plants.ha-1).

Key words: 
vigor index, leaf area index, biomass, asexual propagation, calcareous soil.


INTRODUCCIÓN

La chaya (euphorbiaceae) es un arbusto semiperenne y semileñoso, de hasta 5 m de altura, que se cultiva en climas cálidos subhúmedos, de 0 a 1000 m snm y requiere de suelos bien drenados; es tolerante a las lluvias fuertes y a la sequía intraestival. En México, su principal uso es como verdura, forraje y medicina; siendo sus hojas la parte más aprovechada (1); sin embargo, no se tienen datos precisos de producción, debido a que es una especie de traspatio (solar), que se encuentra asociada con otras en sistemas agroforestales.

Como que raras veces produce semillas, es mejor propagar la planta por estacas herbáceas y semileñosas de 10 a 40 cm de longitud, las cuales se cortan y entierran en la época seca del año, para evitar pudriciones por exceso de humedad. Al utilizar estacas, el crecimiento inicial de la parte aérea es rápido, pero el de las raíces es lento; por ello, las hojas se deben cosechar hasta el segundo año. Sus hojas se cosechan continuamente, siempre y cuando no se exceda el 50 % del follaje, para garantizar un crecimiento vegetal adecuado (2).

Cuando el cultivo se asocia con otros componentes vegetales, entonces se presenta en mayor o menor medida una competencia interespecífica por agua, luz, nutrimentos y espacio físico, que influye en el crecimiento y la productividad. Existen diversos factores que ayudan a manipular la competencia entre especies; entre ellos, la densidad de plantación (DP) es determinante, por tener un efecto en todas las etapas del desarrollo de las plantas. La DP es un factor agronómico de manejo, que se refiere al número de plantas establecidas en un área determinada, puede modificar el ambiente y causar el aumento o la disminución del crecimiento y la productividad de ellas (3, 4).

Para evaluar un amplio rango de DP, en especies individuales o asociadas, se ha propuesto un diseño de plantación en círculo, medio círculo o cuadrante ('Nelder'), para espacios reducidos de área de 0.09 ha en adelante, donde el espacio de crecimiento se va haciendo más grande a medida que se aleja del centro o viceversa (5).

El crecimiento de las plantas es importante para conocer su evolución y la influencia de los diferentes factores ambientales y de cultivo sobre su desarrollo. La tasa de crecimiento está basada en las fuerzas: a) anabólicas (potencial biótico, actividad fotosintética, absorción nutrimental y metabolismo constructivo) y b) catabólicas (competencia, recursos limitados, respiración, fatiga, mecanismos regulatorios y envejecimiento), que pueden explicarse por la sustracción o división de ambas (6).

El vigor es la capacidad que tienen las plantas para crecer y la fuerza para desarrollarse; el vigor se detecta, no se mide. El área foliar (AF) es fundamental en estudios de nutrición y crecimiento vegetal, ya que con esta se puede determinar la acumulación de materia seca, el metabolismo de carbohidratos, el rendimiento y la calidad de cosecha; es una medida necesaria para evaluar la intensidad de asimilación de las plantas, parámetro de gran relevancia cuando se efectúa el análisis de crecimiento de un cultivo (7, 8).

Para evaluar el crecimiento de un cultivo, es muy útil el índice de área foliar (ÍAF), que es la proporción del área de la hoja (haz) de la planta con respecto del área superficial de suelo (8). La productividad (biomasa y AF principalmente) de una planta es el crecimiento que se puede lograr en un periodo determinado y la productividad del follaje es la acumulación de materia seca por unidad de área de suelo por unidad de tiempo (7), dependientes del ambiente (temperatura y radiación solar principalmente) en que se desarrolla, además de los factores de estrés y manejo: agua, nutrimentos, plagas y enfermedades, competencia, etc. (4).

Los trabajos sobre sistemas de plantación, prácticas culturales y de manejo son muy escasos para la chaya. Es por ello que el objetivo de esta investigación fue evaluar el efecto que tiene la competencia interespecífica en el crecimiento y la productividad de la chaya, con densidad de plantación variable.

MATERIALES Y MÉTODOS



El experimento se realizó de noviembre, 2008 a noviembre, 2009, en Noh-Bec, Quintana Roo, México (19°06' N, 88°10' O y 11 m snm), con 25.7°C de temperatura media anual, 1562.4 mm de precipitación anual y 1404.3 mm de evaporación anual, en un suelo calcáreo "yaaxhoom" (vertisol pélico), negro, profundo, de buen drenaje y fértil (9). Durante el experimento, se tomaron muestras de suelo a las profundidades de 0-30 y 30-60 cm.; los valores obtenidos fueron: 6.62 y 6.57 de pH, 2.57 y 1.48 % de materia orgánica, 0.150 y 0.162 % de N total, 60 y 71 mg•kg-1 de P, 0.30 y 0.33 me.100 g-1 de K, para ambas profundidades respectivamente.

Se ocuparon 600 estacas semileñosas de chaya sin hojas, de 40 cm de longitud y de 1 a 3 cm de diámetro, provenientes de las secciones apical y media de arbustos maduros y sanos de la zona, a las cuales se les adicionó en su base Radix 1500® (AIB 1500 ppm+ANA 200 ppm) para promover su enraizamiento. Las estacas se plantaron a una profundidad de 5 cm directamente en campo, con un distanciamiento de 1.50 m entre plantas y 3.00 m entre líneas. Se asociaron o hicieron competir interespecíficamente con árboles jóvenes (menores de 2 años) de cedro (Cedrela odorata L.) y limón (Citrus latifolia Tan.), establecidos en un diseño 'Nelder' de 3154 m2 con DP variable, los que para este trabajo no fueron considerados porque solo se abordó el crecimiento y la productividad de la chaya. El experimento se desarrolló en condiciones locales de campo; la maleza fue controlada con aplicaciones de herbicida (Paraquat, 2 L•ha-1) además del chapeo mecánico cada dos meses.


Los tratamientos se definieron con base en la DP obtenida en el área de cada círculo del diseño 'Nelder' al asociar chayas con cedros y limones. Las variables de respuesta fueron: a) capacidad de enraizamiento (CE); b) tasa de crecimiento (TC), se calculó mediante la fórmula: TC=aV?-tV, donde a: altura, V: volumen de copa, t: tiempo y ?: constante alométrica (6); c) índice de vigor (ÍV), se calculó mediante la fórmula: ÍV=ß0(1-e-ß1 t)ß2, donde ß0: altura de planta, ß1: tasa de crecimiento, ß2: volumen de copa y t: tiempo (10); d) índice de área foliar (ÍAF), se realizó un muestreo destructivo al final del experimento, utilizando 20 hojas (sin pecíolo) por tratamiento, se midió el AF utilizando un integrador de AF (Modelo Li-3000A, Li-Cor Lincoln Nebraska, USA) y el ÍAF se estimó mediante la fórmula: ÍAF=AF(DP)/10000 cm2, donde: AF: área foliar por planta (cm2) y DP: densidad de plantación (plantas•m-2) (11); e) producción de biomasa (PB) (kg•planta-1), se obtuvo mediante el peso fresco de la planta completa (sistema radical y parte aérea).

La unidad experimental y de observación fue un arbusto de chaya; se manejaron ocho tratamientos asignados sistemáticamente con 10 repeticiones. Los análisis estadísticos consistieron en análisis de varianza con error de restricción y pruebas de comparación medias de Tukey a P=0.05, mediante el paquete “Statistical Analysis System” (12). 


RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Capacidad de enraizamiento. Hubo igualdad estadística en T1 y T2, T3 y T4, así como de T5 a T8. Para las estacas con raíz, hubo igualdad de T1 a T4, así como de T5 a T8. Para las estacas con callo, en T1 y T2, T3 y T4, y de T5 a T8. Para la longitud de raíz, en T1 y T2 así como de T3 a T8, mientras que para el número de raíces, no hubo diferencia estadística, seguramente porque las estacas fueron introducidas a la misma profundidad (5 cm) en las diferentes DP, manifestando todo su potencial genético para enraizar y porque en el análisis fisicoquímico del suelo, los valores mostraron homogeneidad hasta los 60 cm de profundidad.

Se obtuvo una mayor supervivencia de estacas de chaya en las DP intermedias a altas (2889 a 3772 pl•ha-1), lo cual es aceptable para una producción en campo. Algunos indicaron que las estacas de chaya enraízan fácilmente (1, 2); no obstante, ellas presentan un crecimiento lento, aunque estadísticamente hubo variación en la CE, porque en altas DP (2889 a 3772 plantas.ha-1) el porcentaje de estacas con raíz fue superior al 95 %, pero con longitudes radicales (15.50 a 16.60 cm) ligeramente menores en comparación con las bajas DP (2602 a 2647 plantas.ha-1), lo cual se debe a una mayor cobertura vegetal que protege el suelo, evitando la pérdida de humedad y N, contribuyendo a la productividad del sistema radical (13).


Las estacas que formaron callo hacia el final del experimento (hasta un 17 % como máximo), permanecieron latentes, sin raíces ni hojas, lo cual no necesariamente indica que desarrollarán una planta completa, sino que muy probablemente comenzarán a necrosarse al agotar sus reservas contenidas en el tallo, con poca o nula oportunidad de desarrollarse, debido a la competencia interespecífica. Todas las raíces en las estacas de chaya se formaron en el nudo contiguo al corte, probablemente en la región del cambium vascular, lo que concuerda con lo obtenido en Malpighia emarginata (14) y Feijoa sellowiana (15).



A pesar de que se utilizaron estacas sin hojas, las auxinas contenidas en las yemas estimularon la formación de raíces; resultados similares fueron observados en Malpighia emarginata. Sin embargo, la aplicación exógena de AIB 1500 ppm+ANA 200 ppm a las estacas en todas las DP favoreció un adecuado porcentaje de ellas con un buen número de raíces (18 a 21), al igual que en otros cultivos como Malpighia emarginata (14) y Feijoa sellowiana (15). En todos los tratamientos, hasta los 360 días después de la plantación (DDP), el desarrollo del sistema radical fue alrededor de seis veces menor en comparación con el desarrollo de la parte aérea reflejado en la biomasa, lo que reafirma que el crecimiento radical de la chaya es lento (2) e implica, además, que una adecuada disponibilidad de nutrimentos en el suelo favorece los sistemas radicales menos extensos (16).

Crecimiento vegetativo. A los 360 DDP, la TC final en plantas de chaya fue mayor a las DP intermedias de 2784 a 2889 plantas.ha-1 con 0.55 cm•día-1; de 0 a 120 días el crecimiento fue muy lento, de 120 a 140 días fue muy acelerado y de 240 a 360 días fue lento. La TC fue sigmoidal, coincidiendo con lo obtenido en otros cultivos como Citrus sinensis x Citrus reticulata (17) y Lycopersicon esculentum (18), comenzando en un origen o punto fijo; posteriormente aumentó en forma exponencial con el tiempo, lo que significa que la velocidad de crecimiento fue baja al principio, pero aumentó en forma continua, siendo proporcional al tamaño del organismo; cuanto mayor fue este, más rápido creció. En la chaya, las hojas y los tallos fueron los órganos aéreos que crecieron más rápidamente y acumularon hasta 30 kg.planta-1 a los 360 DDP, en DP de 2706 a 2889 plantas.ha-1, mientras que el sistema radical acumuló hasta 5 kg.planta-1 a los 360 DDP, sin diferencia estadística entre tratamientos a P=0.05, de manera que la relación parte aérea-raíz fue aproximadamente 6:1.

De la misma manera, al comparar el AF de plantas de chaya en las diferentes DP, se observó que de 2706 a 2889 plantas.ha-1 (DP intermedias), estas presentaron AF de 2.90 m2 a los 360 DDP (Figura 1B), lo que se debe a que en DP intermedias la competencia fue la más adecuada para esta variable, es decir, hubo un equilibrio por agua, luz, nutrimentos y espacio físico, que permitió que las plantas expresaran su potencial genético. Ninguno de los trabajos de investigación revisados establece el uso de hojas de diferentes edades, tal y como se realizó en el presente estudio, diferenciando hojas viejas (proximales o que se forman primero) de las jóvenes (distales o que se forman después). Sin embargo, en la generación de modelos futuros para la chaya, será importante utilizar hojas de diferentes edades.
El ÍV fue superior a una DP de 2784 plantas.ha-1 (DP intermedia), respuesta esperada en razón a lo observado para TC, AF, ÍAF y PB, donde las DP intermedias fueron las más adecuadas para el crecimiento y la productividad de la chaya. El ÍV corresponde a valores entre dos y cuatro para todos los tratamientos; sin embargo, mientras más alto sea, representa mayor crecimiento en altura y volumen de copa a un tiempo determinado, en este caso, 360 DDP (10).

En todas las DP y a los 360 DDP, los valores que expresaron el ÍV en las chayas: altura de la planta (de 1.70 a 2.00 m) y volumen de la copa (de 0.50 a 1.70 m3) presentaron buena condición sanitaria así como porte de planta, por lo que el crecimiento vegetativo fue confiable para medir la productividad de la chaya, lo que indica, además, una excelente adaptación de la chaya a las condiciones edáfico-ambientales de la zona.
Producción de biomasa. Una PB de la parte aérea superior a 30 kg.planta-1 en DP de 2706 a 2889 plantas.ha-1 (DP intermedias), lo cual indica que el follaje de las plantas en estas DP fue más eficiente en la producción de fotoasimilados, mostrando una mayor capacidad fotosintética; dado que la PB es una función de la fotosíntesis, respiración y eficiencia de conversión de carbohidratos a materia seca (7, 8). Por tanto, una mayor DP no necesariamente tiende a disminuir la productividad de una planta; lo que coincide con lo obtenido en maíz (3), así como en frijol asociado con girasol (11), dado que de 3046 a 3772 plantas.ha-1 (DP altas) el sombreado les afecta, produciendo menos biomasa y de 2602 a 2647 plantas.ha-1 (DP bajas) presentan un punto de fotosaturación en el que no producen más biomasa, aunque exista mayor intensidad luminosa.

Un ÍAF de entre 0.6 a 0.9 para todos los tratamientos; sin embargo, el ÍAF más alto (0.78) igualmente se presentó en DP intermedias (2706 a 2889 plantas.ha-1); lo cual redundó en una mayor PB principalmente aérea; por tanto, a mayor ÍAF mayor PB, como se observa en la Figura 3C (11), aunque el crecimiento y la productividad pueden ser mayores en DP altas, sobre todo cuando las interacciones competitivas por agua, luz, nutrimentos y espacio físico son minimizadas por facilitación y reducción (19, 13). En este sentido, algunos afirmaron (11, 19) que la productividad total por unidad de superficie se incrementa cuando se tienen especies asociadas en monocultivo, como en el diseño de plantación en círculo 'Nelder'.

El hecho de que la PB por unidad de superficie en la DP más alta no se haya incrementado en forma significativa, indicó que la competencia entre plantas fue mayor a la capacidad de suministro y eficiencia en el uso de recursos, principalmente del suelo (19).  En todos los tratamientos, a partir de los 240 DDP, la producción de fotoasimilados tiende a disminuir, como consecuencia de una reducción en el AF, debido a que la chaya es semiperenne, pues conserva en los meses menos cálidos parte de las hojas pero no todas.

Lo anterior es un buen indicador de cuando comenzar a cosechar las hojas antes de que se caigan para poder aprovecharlas. Puede no coincidir con lo dicho en otros trabajos (2), en que se debe esperar hasta el segundo año después del trasplante para cosechar, pero de acuerdo con lo dicho por los mismos autores, que al cosechar no dejar que más del 50 % de la planta se quede sin follaje. Sin embargo, hay que considerar que los tallos, las hojas y raíces muertas se pueden incorporar al suelo, manteniendo o incrementando su fertilidad (13). 
CONCLUSIONES

La propagación vegetativa de la chaya es factible mediante el enraizamiento de estacas semileñosas de la sección apical y media de arbustos maduros, siendo el número de raíces y la longitud radical los componentes más importantes del enraizamiento.

La biomasa aérea producida por la chaya es asignada principalmente a las hojas y los tallos. El área foliar presentó un valor máximo a los 240 días después de la plantación, seguido por una defoliación parcial; con lo cual es factible cosechar no más del 50 % de la biomasa aérea en esa fecha.

La capacidad de enraizamiento en las estacas de chaya fue mayor en DP intermedias a altas; sin embargo, el mejor crecimiento y productividad se obtuvo en densidades intermedias. Existe un límite, en el cual las densidades altas (<3000 bajas="" o="" plantas.ha-1="">3000 plantas.ha-1) no necesariamente conducen a un mayor crecimiento y productividad, sino que existe cierto nivel de competencia, que favorece la absorción de agua, luz y nutrimentos en un espacio físico determinado.

<3000 bajas="" o="" plantas.ha-1="">

REFERENCIAS

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2. Sarmiento-Franco, L.; Sandoval-Castro, C.; Mcnab, J.; Quijano-Cervera, R. y Reyes-Ramírez, R. Effect of age of regrowth on chemical composition of chaya (Cnidoscolus aconitifolius) leaves. Journal of the Science of Food and Agriculture, 2003, vol. 83, p. 609-612.
3. Sarlangue, T.; Andrade, F.; Calviño, P. y Purcell, L. Why do maize hybrids respond differently to variations in plant density? Agronomy Journal, 2007, vol. 99, p. 984-991.
4. Paz-Pellat, F.; Odi-Lara, M.; Cano-González, A.; Bolaños-González, M. A. y Zarco-Hidalgo, A. Equivalencia ambiental en la productividad de la vegetación. Agrociencia, 2009, vol. 43, p. 635-648.
5. Nelder, J. A. New kinds of systematic designs for spacing experiments. Biometrics, 1962, vol. 18, no. 3, p. 283-307.
6. Zeide, B. Analysis of growth equations. Forest Science, 1993, vol. 39, no. 3, p. 594-616.
7. Peil, R. y Gálvez, J. R. Reparto de materia seca como factor determinante de la producción de las hortalizas de fruto cultivadas en invernadero. Revista Brasileira de Agrociencia, 2005, vol. 11, no. 1, p. 5-11.
8. Koyama, K. y Kikuzawa, K. Is whole-plant photosynthetic rate proportional to leaf area? A test of scalings and a logistic equation by leaf demography census. The American Naturalist, 2009, vol. 173, p. 640-649.
9. WRB-World Reference Base for Soil Resources. Classification key. FAO AGL. Consultado: marzo 2010. Disponible en: http://www.fao.org/ag/agl/agll/wrbnewkey.
10. Zhao-Gang, L. y Feng-Ri, L. The generalized Chapman-Richards function and applications to tree and stand growth. Journal of Forestry Research, 2003, vol. 14, no. 1, p. 19-26.
11. Garduño-González, J.; Morales-Rosales, E. J.; Guadarrama-Valentín, S. y Escalante-Estrada, J. A. Biomasa y rendimiento de frijol con potencial ejotero en unicultivo y asociado con girasol. Revista Chapingo Serie Horticultura, 2009, vol. 15, no. 1, p. 33-39.
12. SAS. SAS Online Doc 9.1.3 for the Web. 2007. [Consultado noviembre - 2009]. Disponible en:http://support.sas.com/onlinedoc/913/docMainpage.jsp.
13. Petit, A. J.; Casanova, L. F. y Solorio, S. F. Asociación de especies arbóreas forrajeras para mejorar la productividad y el reciclaje de nutrimentos. Agricultura Técnica en México, 2009, vol. 35, no. 1, p. 107-116.
14. Rivero, M. G.; Ramírez, M.; Caraballo, B. y Guerrero, R. Enraizamiento de estacas de semeruco (Malpighia emarginata Sessé & Moc. ex DC). Revista de la Facultad de Agronomía de la Universidad del Zulia, 2005, vol. 22, no. 2, p. 129-141.
15. Meng, Z.; Tang, H.; Wang, D.; Shao-Xiong, R. y Ren-Dao, L. A study of rooting characteristics and anatomical structure of Feijoa cuttings. Agricultural Journal, 2009, vol. 4, no. 2, p. 86-90.
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18. Casierra-Posada, F.; Cardozo, M. C. y Cárdenas-Hernández, J. Análisis del crecimiento en frutos de tomate (Lycopersicon esculentum Mill.) cultivados bajo invernadero. Agronomía Colombiana, 2007, vol. 25, no. 2, p. 299-305.
19. Forrester, D. I.; Bauhus, J. y Cowie, A. L. On the success and failure of mixed-species tree plantations: lessons learned from a model system of Eucalyptus globules and Acacia mearnsii. Forest Ecology Management, 2005, vol. 209, p. 147-155.

Recibido: 18 de enero de 2010
Aceptado: 29 de junio de 2010

lunes, 10 de noviembre de 2014

EL CONFORT DE LAS VACAS AUMENTA LOS BENEFICIOS


Por : Andrew P. Johnson. Doctor en Medicina Veterinaria. Universidad de Minnesota.
Las vacas de leche se ven influenciadas por muchos factores de manejo. Estos factores pueden determinar el aumento o la reducción de la producción, y por consiguiente el rendimiento de las vacas. Yo mantengo que la comodidad de la vaca lechera es el factor más importante y más influyente sobre ese rendimiento: si la vaca no está cómoda, todos los programas de manejo que apliquemos no conseguirán obtener su potencial máximo. De hecho, muchos estudios científicos han demostrado que cuando la vaca está de pié circula un 50% menos de leche por la ubre que cuando está tumbada.  Cada sistema tiene diferentes factores que afectan al confort. Independientemente del tipo de estabulación, la llave del éxito está en mantener a la vaca limpia, seca y cómoda las 24 horas del día. En cada uno de los sistemas de estabulación el punto básico de confort consiste en que las vacas se puedan levantar sin problemas: pezones pisados y corvejones hinchados son los dos problemas más típicos que observamos en establos de plaza fija con poco confort.
CUBÍCULOS
Hay que darle a la vaca espacio suficiente en el cubículo para que pueda balancearse adecuadamente para levantarse. Los puntos a considerar sobre qué tipo de cubículo debemos instalar son el diseño de la curvatura y la localización de la barra de entrenamiento. Si el diseño es adecuado la vaca va a levantarse y tumbarse sin dificultad. Una de las razones por las que los cubículos son cada vez más reforzados se debe a que la tecnología no se ha dado cuenta de una cuestión fundamental: la vaca golpea contra ellos al balancearse para levantarse. Para solucionar el problema los fabricantes refuerzan los cubículos, con lo que las vacas siguen golpeándose. En un cubículo estándar de 2.44 cm de largo el cubículo suele ser de 2.24 cm. La barra de entrenamiento debe estar a 117 cm de la base de la cama, y a 158 cm de la parte exterior del bordillo. Un error común consiste en instalar los cubículos demasiado anchos. La medida ideal es de 114 cm de espacio útil. Otro error frecuente al instalar este tipo de cubículos consiste en montarlos al revés. En teoría parece mejor porque las vacas quedan más alineadas, pero en realidad no es correcto puesto que no hay espacio para la grupa y la vaca se golpea fácilmente al levantarse. Asimismo, se tiende erróneamente a instalar unos cubículos demasiado cortos y con las curvas demasiado altas: un reciente estudio en video demostró que el 67% de las vacas se balancean de forma lateral cuando se les daba esta opción. En cuanto a la pendiente del cubículo, deberá estar entre un 2 y un 4% para que el estiércol, la leche y la orina no se estanquen en el mismo. La altura del bordillo también es muy importante, no debería ser superior a los 25cm.
PASILLOS
El mantenimiento de los pasillos limpios constituye otro factor clave para tener las vacas limpias y secas. El estiércol excesivo en los pasillos nos conduce a niveles más altos de mamitis. Independientemente del sistema que usemos, los cubículos deben limpiarse manualmente cada vez que las vacas van a la sala de ordeño. Las zonas de paso también deben limpiarse después de cada ordeño. Otro aspecto importante en el diseño de un buen establo es la anchura de los pasillos. un factor fundamental a considerar en el diseño de nuestros establos. Los pasillos más estrechos tienen más estiércol por metro cuadrado, con lo que las vacas se salpican con más facilidad cuando caminan. El pasillo de la alimentación debería ser de 4,6 metros.
ENCAMADO
Con respecto al encamado, hay diversos tipos: el encamado inorgánico como la arena es el mejor. Un sistema para disminuir el consumo de arena en los cubículos consiste en enterrar neumáticos entre la misma; los neumáticos deben estar enterrados por debajo del extremo del bordillo unos 8 cm. Si no están enterrados lo suficiente, sobresalen o disminuyen la comodidad. Hay muchos tipos de encamado orgánico. Los más frecuentes son la paja, el serrín, la viruta, el papel troceado, tronchas de maíz y el estiércol desecado. Si estos tipos de encamado se mantienen secos, limpios y se remueven regularmente, pueden funcionar adecuadamente.
VENTILACIÓN
La ventilación es otro aspecto importante del confort: la ventilación natural es la mejor, sin embargo no todas las instalaciones permiten este tipo de ventilación. La clave consiste en tener unas alturas laterales adecuadas, siendo la recomendación mínima de 3.66 metros. En climas extremadamente calientes, incluso los establos ventilados de forma natural necesitan un suplemento mecánico para conseguir buenos niveles de confort. Los establos con cubículos necesitan tener suficiente movimiento de aire para que las vacas estén cómodas. Las investigaciones sugieren que una brisa de 12 Km/h es necesario para cumplir eso. Un mecanismo importante para mejorar el flujo de aire es la altura de los laterales de la nave. La altura mínima de los laterales debería ser de 3.7 metros. En condiciones muy calurosas, el uso de ventiladores y aspersores se hacen necesarios para refrigerar las vacas. Las sombras son unos mecanismos excelentes para controlar la temperatura en estabulaciones libres y zonas de pasto.
COMIDA Y AGUA
Para maximizar su rendimiento, la vaca necesita disponer de una buena zona de alimentación y suficiente agua. Un diseño adecuado del comedero es fundamental para una eficiente producción de leche. Para comer, el espacio ideal es de 61 cm por vaca. El diseño del comedero debe ser una superficie lisa y estar entre 8 y 13 por encima del nivel de la vaca. El agua es el nutriente más barato de que dispone la granja de leche, sin embargo muchas veces lo limitamos. Los bebederos deben ser limpiados y mantenidos a diario, mientras nos aseguremos de que no haya vacas esperando su turno para beber. El agua definitivamente tiene un impacto determinante en la producción de leche y la salud de la vaca. Las investigaciones han demostrado que las vacas beben un 50% del agua 2 horas después del ordeño, por lo que es importante asegurarse de que las vacas dispongan de suficiente agua y bebederos a la salida del ordeño. Después del ordeño las vacas prefieren agua tibia, lo que nos brinda una buena oportunidad para reciclar el agua procedente de las placas de refrigeración de la leche.
CONCLUSIÓN
En resumen, podemos concluir que el confort de las vacas es el factor número uno que determina la rentabilidad de las granjas de leche: independientemente del tipo de instalación, las vacas deben estar cómodas. Cuando todo falla, observe a sus vacas. Ellas son grandes comunicadoras, pero el problema es que nosotros somos malos observadores, o bien hemos aprendido a aceptar como bueno lo que hemos visto durante años, basado en tecnologías y rutinas anticuadas. La típica frase "siempre lo hemos hecho de esta manera" ha provocado que muchos ganaderos hayan tenido que dejar el oficio. Las vacas difícilmente se equivocan, pero son las que pagan el precio de nuestros errores. Con los conocimientos que manejamos actualmente, no hay excusa para que no dispongamos de unas instalaciones que maximicen el confort de nuestras vacas.
1. INTRODUCCIÓN
A menudo escuchamos que la producción convencional, caracterizada por el empleo  intensivo de inputs y un relativamente alto coste de producción de la unidad de producto, es el único camino a seguir para las explotaciones lecheras cuyo fin fundamental es el lucro económico. Los defensores de este tipo de producción utilizan normalmente este argumento en apoyo de su idea, y bien parece que la dinámica del sector productor parece darles la razón, puesto que , al menos hasta ahora y en mi región, Galicia (España ), no parece que la producción de leche ecológica haya progresado mucho.
Hemos de matizar lo anterior. Es cierto que en España, en general, el mercado de la leche ecológica y de otros productos ecológicos era muy reducido y casi exclusivo de un tipo de consumidor muy particular (cierto grado de formación y cultura, ideologizado, etc.) no mayoritario y con cierto poder adquisitivo, dispuesto a pagar por lo que se considera por muchos como un consumo de "capricho " más que de necesidad. Para este consumidor el precio puede ser más elevado y así los productos ecológicos se han vendido más caros, en tiendas especializadas,  con un sello de "exclusividad".  Creo que todo ello contribuye a que el gran público no se sienta atraído por los productos ecológicos.
No obstante, en esta parte de España y en general en todo el país, hoy en día ya se ve en los supermercados de barrio, que son los establecimientos más próximos al consumidor, leche envasada con marca y etiquetada como "producto ecológico", con el correspondiente sello del Organismo Controlador. Quiere esto decir, que el consumidor normal ya empieza a pedir este tipo de producto, si bien es cierto que el precio todavía no se ha puesto a un nivel  asequible. Valga como referencia que un litro de leche esterilizada (UHT) en envase brik puede costar entre 0,5  y  0,75 euros ( un euro eequivale hoy a 1 dólar americano), es decir 83-125 pesetas, y a veces menos, mientras que la leche ecológica cuesta 1,06 euros (175 pts) en el mismo supermercado , y si tenemos en cuenta que la leche líquida en España es un producto alimenticio de primera necesidad, de consumo masivo, es lógico pretender que el precio sea un poco más moderado.
En mi opinión, el reto de la producción ecológica, si pretende progresar, es  producir para el gran mercado a buen precio , compitiendo directamente con los productos convencionales.
Probablemente uno de los hándicaps que está sufriendo la expansión de la agroecología es, precisamente, la dificultad de producir para el gran consumo, es decir, a un precio competitivo con relación a la agricultura no ecológica. Sin embargo creo que no hay suficiente conocimiento sobre este extremo y, por eso he pensado que sería útil hacer un ejercicio de acercamiento,  sólo de acercamiento, a la realidad económica de la producción de leche con técnicas enmarcadas en el concepto y la reglamentación de la agricultura ecológica.
Haremos una salvedad. Iremos más allá del concepto de producción ecológica que define el Reglamento (CEE) 2092/91 del Consejo (DOCE de 22-7-91) y de la normativa española, es decir, del RD 1852/1993 de 22 de Octubre (BOE de 26-11-93) y la Orden de 1 de Septiembre de 1997 (BOE de 13-9-97), e intentaremos lo siguiente:
a) producir sin uso de inputs no autorizados por las citadas normas legales y,
b) definir un sistema de producción lo más eficiente posible desde el punto de vista energético.
Quiere esto decir, que no sólo propondremos un sistema de producción ecológica formal, que nos permitirá acogernos a los beneficios de la Denominación Genérica "Producción ecológica", sino que el sistema evitará ser un consumidor excesivo de energía.
Esto nos obligará a hacer:
1º. un ESTUDIO ECONOMICO para obtener los márgenes netos por litro y Ha.
2º. un BALANCE ENERGETICO para determinar la eficiencia energética del sistema de producción.
3º. una comparación de ambos estudios con los resultados de la producción convencional.
Para hacer el balance energético nos apoyaremos en los trabajos de Gerald Leach (1) y para el de costes económicos en multitud de datos publicados por la Consellería de Agricultura del Gobierno Gallego sobre la producción de leche en Galicia.
Conviene reseñar aunque sea someramente las condiciones de medio en que se desenvuelven las explotaciones lecheras en esta parte del mundo.
2. EL MEDIO FÍSICO
Climatología. El clima de la zona se caracteriza como “clima húmedo de bosques ralos” según el índice de Lang (83,46), según Martonne es “Húmedo” pues el índice de Martonne es de 46,69, y según el índice de Dantin-Revenga (1,198) se corresponde con “zona húmeda”.  Según los criterios de la UNESCO-FAO pertenece al Grupo 1 que engloba a los climas “templado-cálidos y cálidos”
pues la temperatura media del mes más frío (Enero) es superior a los 0º C , y sólo considera secos los meses de Julio y Agosto. El diagrama ombrotérmico de Gaussen muestra un sólo período seco y por tanto estamos ante un clima monoxérico por aridez y del Grupo 1 para la UNESCO-FAO.
Papadakis clasifica nuestro clima como “templado (Av, M)” y .según Thornthwaite es un clima B1r B´1a´, es decir, clima húmedo (B1) con poca falta de humedad (r) mesotérmico (B´1) y baja concentración térmica en verano. Señalaremos como principales datos (medias de 20 años) que la temperatura mensual media va de 8º C en Enero a 18,4ºC en Agosto, la humedad relativa media mensual va de 58,6% en Mayo a 69,5% en Diciembre, y las precipitaciones medias mensuales van de los 20 mm en Julio a 138 en Noviembre.
Lo más destacable de nuestro clima es que el suelo presenta humedad suficiente para un buen crecimiento de los pastos todo el año excepto entre Julio y mediados de Octubre en que hay un déficit considerable,  y la producción se resiente por causa de la humedad. La temperatura es limitante para el buen crecimiento de los pastos entre mediados de Diciembre y principios de Marzo.
Suelo. El suelo de la zona que consideramos es un suelo profundo sobre roca de esquistos, muy ácido (pH=5,48), rico en materia orgánica (9,93%) de fácil descomposición (relación C/N = 21,33), con salinidad inapreciable (CE = 0,058 dS/m a 25º), con apreciable contenido en P, pero no todo disponible  por la fuerte acidez. No obstante la acidez no es tan elevada como para que el Al que inmoviliza al P llegue a niveles peligrosos como ocurre en otros muchos puntos de Galicia.
No obstante, aunque la capacidad de intercambio catiónico efectiva es razonable (19,15) la proporción del Al+++ es elevada sobre el total de cationes (37%) y debe reducirse mediante encalados si se quiere un nivel elevado de productividad.
Por otro lado, se trata de suelos FRANCOS de textura.
En este medio físico, las explotaciones lecheras gallegas avanzadas son capaces de producir, aunque  no de manera generalizada, el litro de leche a un precio no superior a 36 pts./litro (0,22 euros), como luego veremos. Por lo tanto el margen neto resultante es muy considerable si tenemos en cuenta que el precio medio percibido por este tipo de explotaciones en 1996 estaba en el entorno de las 52 pts./litro, es decir, 0,37 euros (en 2002 todavía sigue prácticamente al mismo precio)
Es abundante la información existente sobre producción de leche en cualquier sistema de producción convencional, pero desgraciadamente no ocurre lo mismo con lo relativo a la producción ecológica, porque, hay en Galicia miles de explotaciones lecheras pero sólo un par de ellas practica las técnicas de la agricultura ecológica. Por lo tanto, no disponemos de información emanada de explotaciones ecológicas reales, pues el colectivo es casi inexistente por ahora. Nos serviremos de la experiencia profesional y de datos parciales de experimentos planteados con otros objetivos, para hacer propuestas y valorarlas.
3. CONDICIONES BASICAS DEL MODELO DE PRODUCCION ECOLÓGICA QUE SE  PROPONE
Estableceremos las siguientes premisas:
1. La explotación propuesta deberá cumplir plenamente los condicionantes impuestos por la normativa vigente para explotaciones acogidas a la Denominación de “Ecológicas”, y por lo tanto, el primer límite de las prácticas agropecuarias a emplear vendrá marcado por la imposibilidad de uso de los productos no especificados en las partes A y B del Anejo II del Rgto. 2092/91 de la UE.
2.No admitiremos prácticas que obliguen al consumo de productos agrarios no producidos con técnicas ecológicas.
Procede pues definir las prácticas que en principio tenemos que desechar y que nos determinarán el tipo de ganado y pastos, y en definitiva, el tipo de explotación.
Productos no permitidos
No se emplearán los siguientes productos:
-Fertilizantes minerales, excepto las escorias de desfosforación (Escorias Thomas) y las calizas molidas, que están incluídas en el citado Anexo II del Reglamento 2092/91 de la Unión Europea.
-Uso de productos químicos de síntesis para cualquier uso.
-Evitaremos, en la medida de lo posible la utilización de tracción mecánica. No tendremos maquinaria propia, aparte de la de ordeñar, y solo alquilaremos para distribuir los fertilizantes y la caliza molida.
Prácticas agrarias que definirán el sistema
Como consecuencia de lo anterior llevaremos adelante las siguientes prácticas agrarias compatibles con el propósito de la explotación:
-Fertilización y enmiendas. Será fundamentalmente orgánica por distribución directa del ganado en el pasto, más 1000 Kgr./Ha y año de Escorias Thomas en invierno, y cada año a un tercio de la explotación 2 Tm./Ha. de caliza molida, equivalentes a 2 Tm /Ha cada 3 años.
-Ensilado. Podría ser hecho siempre que se hiciera predesecado previo en el campo para evitar la necesidad de aditivos químicos conservantes, ya que los biológicos, además de caros, no están suficientemente probados y no garantizan una buena conservación. Sin embargo, decidimos evitar el ensilado porque consume mucha energía  su elaboración, no solo por la propia operación de ensilar (4500 MJulios/Ha ensilada y año en 2 cortes), sino porque dejar 100 o 120 días cerradas algunas parcelas para ensilar, significa la no entrada en ellas del ganado, y por tanto, el riesgo de que se creen ciertos desequilibrios en la fertilidad del terreno.
- Renovación de praderas. Sería aceptable renovar las praderas con maquinaria alquilada y semilla  no tratada, pero preferimos recurrir a técnicas de renovación directa por reparto de la semilla mediante  maquinaria alquilada. Incluso se puede hacer a mano sin mucho problema ya que habría que resembrar cada cuatro o cinco años en cada parcela, disponiendo de 2 o tres meses (septiembre a noviembre) para tal operación. Por ejemplo e n una explotación de 10 Has de pasto, habría que resembrar unas 2 Has por año en 10 semanas, es decir, sobre 300 metros cuadrados al día. Por tanto, incluso a mano, la carga es muy llevadera.
-Estabulación del ganado. Si estabulásemos el ganado en el invierno, como es tradicional, habría los siguientes problemas:
1. Alimentación por acarreo de la hierba cortada (pues no ensilamos).
2. Almacenamiento de excrementos y necesidad de posterior reparto de los mismos por medio de maquinaria.
3. Necesidad de conservación y mantenimiento del establo, coste y trabajo de limpieza (muy exigente en mano de obra si se quiere hacer adecuadamente), etc. Afortunadamente no son necesarios los establos para producir leche en nuestro clima (templado y húmedo). Solo se justifican por comodidad, mayor facilidad de suministro del silo en invierno, o por evitar que el ganado estropee por pisoteo las praderas demasiado húmedas en invierno. En nuestro caso no habrá estas dificultades.
En consecuencia, en nuestra propuesta, NO HABRA ESTABLOS PARA EL GANADO
-El ordeño. Por diversas razones de esfuerzo e higiene (carencia de mano de obra, gérmenes en la leche y mamitis en las  ubres) no se podrá hacer el ordeño a mano. Incluso no sería posible cumplir, dado el número de vacas que tendremos, con la condición necesaria en las explotaciones lecheras de ordeñar en un máximo de 90 minutos. Además, aún así necesitaríamos aporte de energía para hacer el enfriamiento de la leche, y ya de paso, extendemos el uso de la misma a una ordeñadora mecánica.
Habrá necesidad de una SALA DE ORDEÑO con lechería anexa, en la que se instalará una ordeñadora poco sofisticada, y un tanque de enfriamiento.
No podremos usar detergentes para el lavado y habrá que utilizar una rutina de limpieza, que está probada y va bien, basada en el  uso de agua muy caliente (90º C). Se necesitará  también un buen calentador eléctrico para este menester.
-El control del ganado en el pasto se hará mediante CERCAS DE TENSION que merecen atención especial porque van a ser el “establo” del ganado. Toda la responsabilidad de la custodia de los animales recaerá en las cercas.
Por tanto, las cercas tienen que estar bien hechas. Sus características serán las siguientes:
-Cercas fijas de tensión que cerrarán todas las parcelas.
-Tendrán en las cabeceras de los tramos postes de tensión, preferentemente de tipo "portería", y de ningún otro material que no sea madera de calidad.
-Tendrán 5 hilos acerados , monohilo (no trenzados)y de sección ovalada si es posible, separados 22 cm, todos ellos de espino de 12 cm entre púas, y con postes de separación de los hilos (no postes de tensión) cada 5 m.. Los tramos de tensión podrán ser de varios cientos de metros donde sea posible.
-La cría de las terneras se hará por método natural de amamantamiento múltiple (vacas nodrizas) para evitar el  uso de piensos y leche artificial en polvo. Por lo tanto, habrá necesidad de una MANGA DE AMAMANTAMIENTO donde arrimar las terneras a las nodrizas dos veces al día.
-La paridera será concentrada en la primavera como luego veremos, y se hará en el pasto, de manera natural. No hay problemas con este método y evitamos tener instalaciones específicas para partos.
Tipo de ganado
La condición de no usar piensos concentrados producidos en la agricultura tradicional impone un tipo de ganado no seleccionado para la producción especializada de leche, ya que en  nuestras condiciones  otro tipo de ganado estaría absolutamente subalimentado. El ganado especializado en leche (en Europa prácticamente reducido al frisón, bien sea de tipo europeo o Holstein americano) tiene una desproporción considerable entre  su capacidad para producir leche y la capacidad de ingesta de materia seca. Depende mucho de los concentrados, y esta dependencia es más marcada en el ganado de tipo Holstein (americano o canadiense) y menor en el ganado frisón europeo.
Tenemos dos opciones para elegir nuestro ganado:
1. "MAL GANADO LECHERO", bien sea por poco productor o bien por viejo. En el primer caso aún sería demandante de concentrados en buena medida, y en el  segundo tendríamos ganado gastado, de difícil adaptación a un nuevo sistema, y en definitiva de muy poca garantía.
Sin embargo, no se debería desechar esta opción para nodrizas de las terneras de cría. Sería una solución para la cría de nuestra reposición como es común en otros países (Irlanda por ejemplo), aunque no en España. Una vaca desechada de explotaciones lecheras por poco productora o por mamitis  puede alimentar y criar un buen número de terneras, quizás ocho (escalonadamente) , si se hacen bien las cosas.
2. "BUEN GANADO NO LECHERO". Estamos pensando en ganado autóctono en el caso de Galicia (raza Rubia Gallega) no especializado en leche, que pierde poco peso después de parir y por tanto, poco necesitado de concentrados. Aún así puede producir más de 2000 litros de leche muy rica en grasa.
Nos parece ésta última la solución más acorde con el proyecto que nos proponemos. Habría, sin embargo, que hacer la siguiente salvedad; podríamos tener ganado lechero de mediana o relativamente alta especialización si obtuviésemos los concentrados en la explotación. Esto requeriría reservar una parte importante de la explotación para dedicarla a cereales, cebada e maiz fundamentalmente. Sería una opción, pero de entrada nos parece una complicación ya que no se complementan en una alternativa, tendrían infinitos problemas de malas hierbas, sobre todo el maiz, etc.. El maiz podría ser sucedido por una gramínea forrajera sembrada a mano entre las líneas del maiz  antes de ser cosechado (de hecho así se hace en muchos lugares de Galicia) pero la cebada para grano encajaría mal. Quizás en un estadio más desarrollado de la agroecología en Galicia podría avanzarse en este sentido pero hoy en día no parece sencillo.
Por tanto nos decantaremos por la opción del ganado autóctono , que puede dar sin problemas 2-2,5 Tm. de leche sin concentrados siempre y cuando tenga a su disposición buena y abundante hierba.
Manejo del ganado. Aprovechamiento de la pradera
Por descontado que el sistema de aprovechamiento de los forrajes, será el mismo que ha de ser recomendado en las explotaciones tradicionales, es decir, el PASTOREO, rotacional si es posible, aunque en el caso de producción ecológica, con baja carga de ganado, el pastoreo rotacional, excepto en la primavera para controlar la excesiva oferta de hierba, no traerá ventajas de productividad, que solo son evidentes con cargas ganaderas (mejor dicho, presiones de pastoreo) altas.
Las bases del manejo del ganado serían las siguientes:
-Máxima acomodación de las necesidades nutritivas del rebaño a la curva de producción de la hierba, o lo que es lo mismo, máxima acomodación de la curva de lactación del rebaño a la curva de crecimiento   de la hierba. Se lograría con la concentración de los partos de las vacas hacia  Marzo-Abril (Gráfico nº 1)
-Monta natural. Es el mejor sistema de control de la concentración de la paridera en los meses que tenemos decidido. El toro se pondría en el pasto con las vacas en el verano, exactamente durante los meses de Junio a Agosto. Se desecharían en invierno las vacas que no quedaran preñadas.

GRAFICO Nº 1. ESQUEMA DE MANEJO DEL GANADOInstalación de establo
Producción prevista de los pastos. Ajuste de la carga ganadera
Primavera. Abril-Junio  (90 días). Vacas recién paridas
Supuesto un crecimiento de la hierba de 100 Kgrs. de MS y día en Abril-Junio (60% del logrado  por las praderas bien manejadas fertilizadas con Nitrato amónico-cálcico en esa época tal como se hace en la producción convencional), y un grado de utilización de esta oferta instantánea no más alta del 30 % para asegurar satisfacción plena del consumo voluntario (al  evitar competencia entre animales), disponemos de 30 Kgrs. netos de MS por Ha y día, que supondrían una Energía Metabolizable de 330 Megajulios.
Esta es energía suficiente para mantener plenamente dos vacas de 500 Kgrs. de peso produciendo cada una 17 litros, nivel medio que no lograrían  nuestras vacas autóctonas en el pico de lactación dado su limitado potencial productivo, pero también porque el 20% serán novillas de primer parto, y porque tampoco paren exactamente el día 1º del período de paridera. Por tanto, en la primavera tendremos asegurado el mantenimiento  de 2 vacas/Ha. a plena producción, pero un objetivo de 12 litros de media diaria me parece  suficiente.
Verano. Julio-Setiembre (90 días). Vacas en media lactación
El crecimiento diario del pasto será mucho más bajo, soportará la sequía tradicional en Galicia en Julio y Agosto, y probablemente no se logrará  una producción media diaria superior a los 50 Kgrs de MS de pasto/Ha.
Dos vacas por Ha. dando unos 10 litros en la mitad de la lactación necesitarían 250 MJEM/Ha., lo que equivale, supuesta una utilización del 30%, a una oferta diaria de 68 Kgrs. de MS/Ha, y  creemos que no es posible ofrecer esta cantidad de  pasto crecido en esta época de verano..
Pienso que el límite en esta época serían 1,3 vacas/Ha. de 10 litros cada una. Si mantuviéramos las 2 vacas/Ha. que ya teníamos en la primavera, la producción por vaca se resentiría demasiado y no se recuperaría luego en otoño. Por lo tanto, creo que es mejor optar por aprovechar esta época para eliminar el ganado viejo, enfermo o de desecho, y  esto normalmente supondría una reducción de un 20% en la  carga, pasando a 1,6 vacas por Ha.. Con esta carga podríamos llegar a unos 6 litros de media por vaca solo con el pasto producido.
De poder utilizar algún suplemento, es ahora cuando sería necesario, incluso  más que en el invierno.  
Otoño. Octubre-Diciembre (90 días). Vacas al final de lactación. Práctica de la técnica del PASTO RESERVADO DE OTOÑO
La producción de pasto repunta a partir de Setiembre con las primeras lluvias después del verano, aunque no se llega ni de lejos al nivel productivo ni de calidad de la primavera. Difícilmente podríamos pasar de  unos 70 Kgrs. de MS/Ha. de crecimiento diario de pasto.
Con esta producción llegaríamos otra vez a las 2 vacas/Ha. con unos 7 litros de promedio, pero como habíamos eliminado vacas  en el verano, ahora no tendremos más que 1,6 vacas /Ha. en el mejor de los casos. Potencialmente, en función de la comida, podrían producir 13 litros/día, pero después de la bajada del verano no recuperarán lo suficiente  la lactación y creo que no pasarían de 9. Eso sí, el ganado recuperaría carne, e incluso sobrarían recursos forrajeros.
Para  aprovechar  estos recursos forrajeros se practicará  la técnica neozelandesa del PASTO RESERVADO DE OTOÑO, que consiste en ajustar el rebaño a la superficie necesaria, y la sobrante, se cierra y se deja crecer en el otoño. Se logra así una masa de forraje relativamente bueno porque en el otoño-invierno no espiga e incluso deja de crecer, conservándose en el campo en buenas condiciones durante el invierno. Ahora bien, si no se aprovecha bien a fondo en Febrero puede retrasar  el rebrote de primavera e incluso ser éste de peor calidad.
De esta manera, en otoño tendremos 1,6 vacas/Ha. con unos 9 litros/día.
Invierno. Enero-Marzo (90 días). Vacas básicamente secas.
Con las vacas secas o secando, las necesidades alimenticias no serán elevadas. No obstante, tenemos que asegurar el aporte necesario para que el ganado recupere peso (reservas), que sin duda necesitará para convertirlo en leche después del parto, en mayor o menor medida según la calidad lechera de la vaca.
Con el escaso crecimiento que habrá en invierno y con el pasto reservado de otoño, las necesidades están aseguradas para el nivel de carga que tenemos (sólo 1,6 vacas por Ha.). Además, si detectamos alguna vaca no preñada puede desecharse en este tiempo.
Las novillas preñadas en el verano anterior se incorporarán al rebaño de vacas ahora, parirán en la primavera con el resto de las vacas, recuperándose así la carga normal de 2 vacas/Ha.
CUADRO Nº 1. EVOLUCION DE CARGA Y PRODUCCION
Tiempo del año
Vacas/Ha
Litros /vaca/día
Observaciones
Primavera
2
 12
Entran novillas
Verano
1,6
   6
Desecho viejas
Otoño
1,6
   8
Reserva de pasto
Invierno
1,6
   4
  
Prácticas de manejo del ganado
Ya hemos dicho que la paridera tendrá lugar en el campo de manera natural. Además de ésto, adoptaremos las siguientes prácticas de manejo del ganado:
Cría de terneras
Las terneras serán criadas por vacas nodrizas a razón de cuatro por vaca hasta que pase el verano y puedan incorporarse a un pasto de aceptable calidad capaz de mantenerlas por sí solo.
Por tanto, no necesitaremos tampoco instalaciones especiales de cría, excepto una manga de madera para aproximar las terneras a las nodrizas dos veces al día, al tiempo que las vacas de ordeño van a la sala de ordeño. Las nodrizas, el resto del tiempo estarán con las demás vacas.
El coste de la manga es despreciable y  no vamos a considerarlo, pero eso no significa que  su diseño no requiera atención. De hecho, si no se diseña de acuerdo con ciertos condicionamientos puede ser inservible. Puede aprovecharse también para integrar en ella un "potro" para inmovilizar vacas cuando se precise.
Las terneras tienen que ser descornadas a las pocas semanas de nacer con pasta especial no cáustica, evitandose métodos cruentos como  las pastas cáusticas o el  descornador eléctrico, porque producen sufrimientos innecesarios a los animales y por tanto son rechazadas  por los Consejos Reguladores de producción Ecológica.
Recría de novillas
Será hecha en el campo, estando solas desde que se destetan, y se reunirán con las vacas de nuevo cuando llega el verano siguiente, en el que han de ser cubiertas por el semental.
Los sementales
Los sementales se criarán en la explotación. Cada dos años criaremos un ternero para reponer, y siempre habrá un toro adulto y uno joven trabajando juntos. De este modo siempre habrá reposición asegurada, y al mesmo tiempo las jerarquías estarán plenamente establecidas y no deben crearse problemas entre ellos.
Cuando no estén con las vacas en época de monta, estarán  en un cercado específico para ellos lo más alejado posible del núcleo de la explotación. No necesitan instalación especial, pero conviene que cambien de cercado para evitar que estropeen zonas determinadas del pasto por pisoteo excesivo.
Vacas adultas
Siempre estarán en las praderas excepto tres horas al día mientras se están ordeñando en la sala. No requieren ninguna otra instalación.